«Parece que la han cogido con nosotros»

Jorge Fraguas
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«Parece que la han cogido con nosotros» - Foto: Yolanda Lancha

Una explotación de ganado ovino de Novés ha sido víctima de dos robos en apenas una semana. Desde 1998 «hemos perdido la cuenta»


Desde que en 1998 sufrieran el primer robo, los dos hermanos que regentan una de las pocas explotaciones ganaderas -de ovino- que aún quedan en Novés, ya han perdido la cuenta del número de hurtos que han sufrido. En el último año un total de cuatro. El primero en diciembre de 2012, luego en febrero -se pilló a los ladrones en las inmediaciones de Santa Cruz de Retamar- y los dos últimos, con un espacio entre ellas de apenas siete días, en las últimas semanas. «Parece que la han cogido con nosotros», explica uno de ellos, que prefiere mantener el anonimato.
«Los corderos son muy golosos, y más en estas épocas de Navidad», comentan los hermanos con resignación. «Qué le vamos a hacer», agregan, cifrando el valor de lo robado en las últimas ocasiones en unos 10.000 euros, sin contar con los daños que los ladrones han hecho en la explotación novesana cada vez que, amparándose en la oscuridad de la noche, han entrado para llevarse los animales.
«Empezamos en 1998, cuando se llevaron 80 cabezas, y desde entonces hemos perdido la cuenta», aunque ahora tienen la esperanza de que la presencia de los agentes del Grupo ROCA en la zona permita si no detener, al menos disuadir a estos amigos de lo ajeno y así frenar el ritmo de los robos en su granja.
Porque las medidas adoptadas hasta el momento no han dado resultados. Así, estos hermanos han tenido que ocultar las ventanas y las puertas con grandes alpacas para frenar el acceso de los ladrones, pero parece que nada surte efecto, y eso que la granja se encuentra a escasos metros del casco urbano.
«No sabemos qué hacer, porque hagamos lo que hagamos no surte efecto, es como si la hubieran tomado con nosotros», dicen. Incluso ni se ha respetado su presencia, porque aunque casi todos los robos han ocurrido por la noche, en una ocasión les quitaron una bomba extractora de agua mientras ellos trabajaban en la granja. «Ni nos enteramos», se quejan.
Aunque la resignación es la nota dominante en sus manifestaciones, reconocen que en ocasiones acudir a trabajar supone un trago, y un estado de nerviosismo que esperan que el trabajo de los ROCA pueda mitigar, porque de lo contrario, y pese a que son jóvenes, estos hermanos se van a ver abocados al cierre de la explotación.
«A veces te dan ganas de mandar todo a la mierda y buscarte la vida por otro lado, aunque tal y como están las cosas...», reconocen, con un sentimiento de frustración propio de quienes sufren robos de forma constante. «Es como que te están quitando el pan que estás ganando con mucho esfuerzo», lamentan.
Tienen la sensación de que están vigilados y saben sus movimientos, de ahí que los hurtos en su explotación sean tan habituales. No encuentran otra razón. Ahora, desde los últimos robos, ocurridos ya con los agentes ROCA, se sienten un tanto más protegidos porque los efectivos están más pendientes de esta granja, pero al igual que ellos mismos, los guardias civiles no pueden estar 24 horas en la granja, por lo que siempre quedan momentos de ‘desamparo’ que se saldan con un robo más.
Pero sentencian su testimonio con una frase optimista:«Creemos que antes o después terminarán cayendo, porque esta gente que roba animales roba todo tipo de cosas, y al final se les pillará».