Mantienen con desigual firmeza que un excura abusó de ellos

Pilar Muñoz
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El juicio por los presuntos abusos sexuales a menores que cursaban ESO en el Seminario de Ciudad Real continua mañana en la Audiencia con el testimonio de los padres de los afectados

Los entonces menores declararon ayer por videoconferencia en una sala vista de la planta baja de la Audiencia para evitar la confrontación con el acusado, en la primera planta.

Los nueves jóvenes que han sentado en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Ciudad Real a un sacerdote del Seminario Diocesano han mantenido con desigual firmeza, solidez, la acusación de que abusó de ellos sexualmente cuando eran menores.
En la segunda sesión del juicio por los hechos que el Obispado de Ciudad Real denunció ante la Fiscalía  a últimos de marzo de 2016 han subido al estrado ocho de los nueves entonces menores que cursaban estudios de ESO en el Seminario Dioceasno tras declarar el primer día el excura y uno de los perjudicados.
Los menores han declarado en una sala de la planta baja de la Audiencia Provincial para evitar la confrontación con el acusado, que está siendo juzgado en la sala del Tribunal del Jurado que se ubica en la primera planta. Además, a instancia de las familias de los perjudicados, se colocó un biombo en la planta baja para no ser vistos cuando entraban en la sala de vista desde donde prestaron declaración a través de videoconferencia.
Francisco Maroto Granados, abogado del exsacerdote (ha sido secularizado), fue muy incisivo en su interrogatorio «convencido de la inocencia» de su cliente.
Maroto eludió cualquier comentario sobre lo ocurrido en la sala de vistas habida cuenta de que el juicio se está celebrando a puerta cerrada para preservar la identidad de los entonces menores con unas medidas de seguridad hasta ahora no vistas.
El abogado Rodrigo García, que ejerce la acusación particular en representación de las familias de tres de los nueve afectados, tampoco hizo mención específica sobre las declaraciones de los entonces menores que ayer pasaron por sala de vistas, pero sí aseguró que «todas y cada una de las manifestaciones han sido firmes, claras y contundentes. Han ratificado los hechos denunciados», esto es, los abusos sexuales a los que presuntamente sometió el excura a los chicos que tenían entre 14 y 16 años  cuando cursaban estudios de ESO en el Seminario de Ciudad Real entre 2013 y 2015.
No obstante, el letrado precisó que «son nueve chicos con circunstancias distintas, con personalidades diferentes y, por ello, algunos han estado más nerviosos que otros. No han declarado de manera uniforme porque tienen vivencias distintas, carácteres diferentes y  desigual forma de expresarse», concluyó el abogado Rodrigo García, con mejor semblante que el primer día, como el mismo reconoció a los medios. De ello, puede desprenderse que el juicio discurre por la vía que defiende el letrado, en contradicción con la tesis exculpatoria que sostiene el abogado del exsacerdote, quien también abandonó la Audiencia Provincial con una expresión tranquila sin perder la sonrisa.  
Mañana está previsto que presten declaración los padres de los entonces menores y mañana los sacerdotes del Seminario y peritos. El juicio continuará los próximos días 16 y 17 de diciembre.
40 años de condena. El acusado Pedro Jiménez, de 35 años, se enfrenta a una condena de 40 años de cárcel por varios delitos de abuso sexual en la persona de nueve menores. La fiscal también solicita que se le prohiba «desempeñar actividades que puedan ofrecerle o facilitarle la ocasión para cometer hechos delictivos de similar naturaleza y 1a obligación de participar en programas formativos, laborales, culturales, de educación sexual». El letrado de la acusación particular pide la misma condena.