Sefardí y Greco, dos museos para toledanos

J. Monroy
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Ambos museos estatales abrieron ayer sus puertas con la ilusión por renovar la normalidad y apenas una docena de visitantes toledanos por la mañana

Sefardí y Greco, dos museos para toledanos - Foto: David Pérez

Llegó el día. Los museos Sefardí y Greco reabrieron ayer sus puertas al público con una docena de visitantes, además de la alcaldesa de la ciudad, Milagros Tolón, y su equipo, que quisieron dar su apoyo. Los visitantes han sido toledanos, como no puede ser de otra forma, vecinos atraídos por el patrimonio que han acudido para hacer fotografías y disfrutar con total normalidad.
Salvo una familia de cuatro personas, apunta Carmen Álvarez, directora del Sefardí, han sido visitas individuales. En este momento de fronteras provinciales cerradas, Álvarez invita a los toledanos a redescubrir el Museo y hacerlo más suyo. «Al Museo le gusta la idea de que la gente del barrio, la gente de Toledo, venga; es algo que vemos desde un punto de vista positivo, porque a pesar de que es necesario que recuperemos el turismo a lo largo del año, cuando volvamos a una normalidad, será positivo también que en esta crisis que nos ha tocado vivir, la gente de Toledo redescubra el Museo de forma más cercana, y lo sienta también como suyo», explica. Porque es cierto que los toledanos responden magníficamente en cada actividad cultural, pero la idea de la directora es que ahora los toledanos puedan valorar al Sefardí como museo en sí, no solo como sala de actividades.
A la entrada y salida de ambos museos se aprecia la primera diferencia: dispensadores de gel hidroalcohólico para todos los visitantes. Los trabajadores, más en el Greco que en el Sefardí, ataviados con sus correspondientes mascarillas, cesan sus conversaciones sobre lo hecho durante el confinamiento y las medidas de seguridad para atender amablemente a los visitantes.
Sefardí y Greco, dos museos para toledanosSefardí y Greco, dos museos para toledanos - Foto: David PérezJuan Antonio García Castro, director del Museo del Greco, explica que «estábamos todos deseando poder abrir de nuevo las puertas del museo a todos los toledanos y a todos los castellano manchegos cuando se puedan mover entre provincias, y estamos esperando a que se alcance la total normalidad para que nos empiecen a visitar de nuevo nuestros incondicionales y los visitantes de Toledo que quieran conocer el Museo». Se felicita, por lo tanto, por iniciar el camino de vuelta.
El Greco está abierto casi en su totalidad, salvo la sala polivalente donde se mostraba el audiovisual y la antigua cocina (esta por seguridad, hasta que no haya más vigilancia). La plantilla no se ha incorporado en su totalidad de momento, dado que todavía hay personal que pertenece a grupos de riesgo que se están evaluando. Además, algunos técnicos residentes en Madrid o con otros impedimentos trabajan desde casa.
Dentro del Sefardí, se ha organizado todo de tal forma que el aforo durante estas primeras semanas no exceda del tercio, y siempre con distancias interpersonales. Los asientos de la sala se han dividido, para que nadie se siente junto a otra persona, y se han reajustado los espacios del Museo para ajustar el itinerario de las visitas a las normas sanitarias. A día de hoy, solo están abiertas la sala principal y aledañas, con un recorrido dirigido, para que en la gran sala no haya una gran confluencia. También está abierto el patio de las tumbas, con acceso restringido. En tanto se vayan abriendo todas las salas, la incorporación del personal será progresivo. Todos los trabajadores que lo han querido, han sido evaluados.
Sin cese de actividad. Hay que tener en cuenta que durante estos meses de confinamiento los dos museos han estado cerrados al público, pero no parados. Salvo en los primeros momentos, han continuado las obras y la actividad cultural no ha parado. Se han reinventado los museos, con una agenda cultural virtual.
En el Greco han continuado las gestiones administrativas y económicas, así como los préstamos de obras, seguros y las actividades de cara al futuro. García Castro explica que continúa un intenso trabajo en la programación de actividades culturales para cuando el Ministerio considere oportuno que se puedan desarrollar.
El Sefardí ya ha abierto sus puertas con dos cambios en la exposición, como es la incorporación en la gran sala de una faxímil de la Biblia del Escorial, adquirida recientemente, así como el retrato del propietario original de la Sinagoga, Samuel ha-Leví, que ya estuvo allí.
Álvarez apunta que en estos meses tan duros de puertas cerradas el equipo técnico del Sefardí ha podido pensar una redefinición de museo y su actividad. De hecho, ya mañana hay otro encuentro virtual con el guía toledano Felipe Vidales, autor del blog Tulaytula, que tanto reivindica la multiculturalidad. La conferencia quiere aportar a la fiesta del Corpus explicando la conjura judeo conversa de 1483 vinculada al nacimiento de la misma.
García Castro espera que ya en la siguiente fase de desconfinamiento puedan retomarse las actividades culturales. Ahora el Greco está pendiente de unas cuestiones de carácter administrativo, «lo primero era ver cómo se abría, en qué condiciones, qué seguridad había y qué respeta hay por parte de los ciudadanos», y a partir de ahí «en cuanto que llegue un poquito de actividad, se podrán comenzar a desarrollar actividades, como talleres al aire libre, conciertos  o conferencias. Este Museo tiene la ventaja de los jardines que permiten actividades seguras.
Álvarez apunta que en el Sefardí «vamos a ir de forma progresiva y de forma muy prudente». Poco a poco se irán abriendo salas y reincorporando personal. El verano puede servir para terminar de repensar el Museo y dar un empujón al futuro «y el año judía que viene será diferente».