Quejas por las restrictivas visitas a los geriátricos

J. Monroy
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Familiares de los residentes en centros sociosanitarios se quejan porque siempre sólo puede entrar el mismo hijo o familiar. Advierten que entran con las mismas medidas de seguridad de los trabajadores y ni siquiera pueden tocar a los mayores

Quejas por las restrictivas visitas a los geriátricos - Foto: David Pérez

Comunidades como la vecina Madrid han ampliado por su cuenta la visita a familiares en residencias de ancianos a tres veces por semana, dos personas y una hora. No es así en Castilla-La Mancha, donde las visitas, con cita previa, son dos por semana, una hora máximo y un único familiar en todas ellas.
Estas circunstancias son más restrictivas incluso en algunas de las doscientas residencias libres de coronavirus en Castilla-La Mancha, en las que se permite por fin ver a los abuelos, dependiendo siempre de las circunstancias de cada centro. Esto ha provocado quejas por escrito, por ejemplo, en la residencia de mayores de Barber.
Los propios familiares que se quejado alaban en primer lugar la «buenísima gestión» de esta residencia durante la pandemia. No es solo que no haya habido contagios, apunta una de las personas que ha puesto la queja, sino que el trato a los mayores ha sido excepcional, como lo llevan observando desde hace años.
Pero se lamentan de circunstancias como que solo se pueda visitar media hora a los mayores, y que solo haya un familiar con permiso para hacerlo, dejando al resto sin poder ver al abuelo. Eso está suponiendo un problema en familias en las que habitualmente tanto los hijos como los nietos acudían a la visita. Ahora solo puede hacerlo una persona, lo cual incluso puede suponer conflictos familiares.
Hay que tener en cuenta que en esta residencia las visitas comenzaron un día después del resto, por un posible positivo durante el lunes, que terminó por descartarse. Después de tanta espera, se encontraron con que solo podían entrar media hora y en el interior del edificio, no en el exterior, como se recomienda.
Quejas por escrito. Las quejas, presentadas por escrito, básicamente en el hecho de que solo haya visitas de media hora, y en que solo pueda entrar siempre la misma persona, «porque el resto de hermanos tienen el mismo derecho que yo, o también nuestros hijos», explica una de las personas que ha puesto la queja.
Hay que tener en cuenta, apuntan estas quejas, que para entrar a la residencia «vas como los propios trabajadores». Es decir, los familiares entran con EPI, guantes y distancia de seguridad. Además, no  pueden llevar nada que dejen a los mayores allí, ni siquiera una foto. Se tuvieron incluso que comprometer por escrito a no tocarlos.
 De ahí su petición para que cambien los criterios, porque vamos tan protegidos «como cualquier trabajador que hay allí». Los familiares apuntan que es de justicia y de sentido común. Conscientes de que todo se basa en la seguridad, advierten que «los mayores también tienen que tener una vida, no sea que no se mueran por una cosa y se mueran por otra», sobre todo teniendo en cuenta que desde marzo no han visto a nadie. Porque en vista de estas normas, ya ni siquiera se atreven a sugerir la posibilidad de que sean dos las personas que entren en cada una de las visitas.
Algunos familiares han preguntado por qué razón solo se puede visitar en esta residencia media hora. También han solicitado que las visitas se realicen al aire libre, tal y como ha recomendado la Junta de Comunidades. Es cierto que quizás haga mucho calor para salir a la calle a las cinco de la tarde. Pero dado que las visitas son con cita previa, se pueden buscar alternativas en otros horarios más agradables. La residencia de Barber, apuntan, tiene un patio enorme y por la mañana se podrían programar visitas perfectamente.
Finalmente, algunos familiares también proponen la posibilidad de que los mayores reciban el tratamiento del podólogo o un corte de pelo, que son cuestiones que les hacen mucha falta.