Polope, ganador democrático del Alfarero de Plata

Dominguín
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Miguel Polope, novillero valenciano, fue el triunfador del VI Alfarero de Plata. - Foto: Dominguín

El novillero valenciano, se alza como triunfador del VI Alfarero de Plata tras cortar la única oreja, en una faena de dos, del festejo de la final en Villaseca. El concurso de recortes solidario recogió 17.305 euros

España es una democracia consolidada, que lleva a gala sus 40 años de una Constitución, la que nos ha valido para, dentro de unas normas establecidas, dejar que el pueblo soberano marque sus designios. En Villaseca de la Sagra esa democracia, ha querido que Jesús Hijosa vuelva a ser alcalde otros cuatro años, y por lo tanto que uno de sus puntales, los festejos taurinos sigan vivos y sean prioritarios en la localidad sagreña. Esa misma democracia es la que hace que un jurado variopinto, sin influencia externa, decidiera quienes toreaban la final del Alfarero de Plata, y quien sería declarado triunfador. Para ello no atienden a más criterio que su particular forma de concebir la tauromaquia que se traduce en un voto que pondera aquel que obtiene mayoría.

Pero la democracia se ha visto truncada por tercera vez en Villaseca de la Sagra. El festejo taurino, se asimila dentro de sus diferencias, a los circos romanos, donde los asistentes manifestaban al regidor los designios de los luchadores en la arena. Hoy en día, en la arena los protagonistas son únicamente los toreros, ni más ni menos, y el público soberano el que con sus aspavientos y ondear de pañuelos, le indican al que preside el festejo cual es su criterio o desaprobación. El presidente que bien puede ser el alcalde o delegar en un concejal, puede de manera excepcional elegir a personas de reconocida competencia para desempeñar la función de presidente.

El presidente del domingo, uno de los dos designados al efecto en Villaseca, vuelve a ser el que pudo por tercera vez provocar un altercado público. Tras la lidia y muerte de Polope del tercer astado, quien realizó la mejor faena de un novillero sin picadores en esta plaza desde su inauguración, y matar al animal de frente, sin aliviarse, en lo alto, el público soberano pide los trofeos. Además en su mayoría, mediante su exteriorización tradicional, como lo indica el reglamento, el cual indica que “la segunda oreja de una misma res será de la exclusiva competencia del Presidente, que tendrá en cuenta la petición del público, las condiciones de la res, la buena dirección de la lidia en todos sus tercios, la faena realizada tanto con el capote como con la muleta y, fundamentalmente, la estocada”. Tuvo en cuenta la petición del público. Tuvo en cuenta la dirección de lidia de Polope en todos sus tercios. Tuvo en cuenta la actuación con el capote. Tuvo en cuenta la magistral faena con la muleta. Tuvo en cuenta la estocada de frente, por derecho, sin aliviarse, enterrando el estoque en lo alto, si en lo alto, dando con el animal en la arena.

Pero quizás le faltó al presidente darle por la mañana a los espadas un GPS que le indique las coordenadas exactas donde debe hundir el acero en las carnes del burel. Lo bonito y grande de la tauromaquia es que no es una ciencia exacta, es una pasión y una entrega que se traduce en emoción y una fiesta del pueblo, pero con protagonismos inútiles en los palcos, flaco favor le hacemos a la fiesta nacional (que no estamos en Madrid). Nos gustaría saber cual fue en este caso el consejo del asesor taurino, ese que debe ser elegido por el Alcalde entre profesionales taurinos retirados o, en su defecto, entre aficionados de notoria y reconocida competencia (lo cual ponemos en duda), ya que desde que se fue Mejorcito, tiene el pueblo personajes de sobra cualificados para asistir al usía en la función artística. Merecido fue el coro unísono que le premió con un canto grave y enfurecido diciendo “fuera del palco, fuera del palco”.

En lo taurino, destacar al protagonista con mayúsculas de la final, el valenciano Miguel Polope, que desde que hizo un quite al astado de “El niño de las monjas”, dejó su tarjeta de visita. Recibió al tercero de la tarde con gusto y plasticidad con el capote, meciendo las muñecas con suavidad y gusto. Con la pañosa en la mano se puso impávido y cito por estatuarios, pasando su enemigo a escasos centímetros de la taleguilla, lo cual remató con un largo y desmallado circular con la zurda por bajo alrededor de su cadera y un trincherazo de enjundia. Luego toreó con encaje y desmallo por ambos pitones, con cadencia y llevando la embestida del eral cosida a la muleta. Hizo parecer bueno a un eral que colaboró en el posterior éxito de Polope, dándole mucho sitio y tiempo, estando en torero en todo el momento de su faena.  Pases desmallados, olvidándose del cuerpo u componiendo una sinfonía de gran calado. Estoda entera en lo alto y cae el astado siendo merecedor de mayor trofeo por el palco, el usía le impidió la salida en volandas del novillero de Torrent, que hubiese sido la imagen más destacada del festejo.

Abrió plaza Gonzalez-Ecija, que tuvo la losa de ser el primero del festejo en la soporífera tarde de la final. Estuvo variado con capote y muleta, ante el eral que se movió de manera irregular, al que le fue sacando muletazos contados. Con la espada no estuvo con tino, saludando al respetable tras sonar un aviso. Continuando el orden de lídia, llegó el momento de Jordi Pérez “El Niño de las Monjas”, un chaval que se entregó desde el principio, yendo a recibir al novillo de rodillas a la puerta de chiqueros, quiso agradar con la capa y en el quite que le recetó de respuesta al de Polope. Destacó el comienzo de la faena y el final con tres muletazos de rodillas con la diestra que gustaron al personal de “LA Sagra” que silenció su labor tras un aviso.

El componente del cartel de la tierra era Villita, joven que no tuvo su tarde, si bien el animal no era el idóneo para el lucimiento, se le vio con dudas desde el principio con la capa y probando constantemente al animal con la pañosa. Solo podríamos destacar algún muletazo suelto que no colmaron las expectativas de quienes tienen puesto en el las esperanzas de la tierra, silenciando el público su paso por la final.

El quinto astado, el más terciado de la tarde fue para Sebastián Marín, que a la postre fue el de menor lucimiento. El joven extremeño estuvo descentrado con la capa, desistiendo de lancear al animal al segundo intento. Tras brindar al alcalde su faena, se puso con precaución delante, sin componer una tanda de mérito, sólo al final y cerrado en tablas demostró el valor quedándose delante de los pitones en señal de desafío. Mal con la tizona, escuchando dos avisos antes de dar en tierra el de los Hermanos Sánchez de León.

Cerró el festejo el francés Solalito, novillero bisoño y con escaso bagaje, que lo compensa con su valor y estética en la arena. Quiso agradar y con las zapatillas enterradas en la arena, trenzó una faena que caló en los tendidos. Gusto el novillero que tuvo momentos lucidos, pero sin continuidad y calado en los tendidos, siendo aplaudido al doblar su animal con el que le sonaron dos avisos.

Anteriormente se había organizado un concurso de recortes en el que participaron 20 toledanos, alzándose con el triunfo Mario Alcalde. Al finalizar el festejo se entrego a la Asociación que lucha por la enfermedad de Coats un talón de 17.305 euros recaudados en el evento benéfico.

La misma mañana de la final se soltó al encierro las reses de Hermanos Sánchez de León que se iban a lidiar por la tarde, tras lo cual varios astados de más trapío corrieron por la calle Ancha. Uno de ellos propinó una cornada a un joven que fue intervenido quirúrgicamente en la enfermería de la plaza por el equipo médico capitaneado por Armando Martín Capilla. Allí se le apreció una herida por asta de toro  en el tercio inferior del muslo derecho de unos 15 centímetros de extensión que afectó a la musculatura ingresando hasta la cara posterior del fémur, diseccionando la arteria femoral. Se procedió a su limpieza, friedrich y colocación de los drenajes, estabilizándole y trasladándole al hospital Virgen de la Salud, desde donde se le llevó a Fuenlabrada, su centro sanitario de referencia.

Los seis participantes de la final antes del paseíllo. Dominguín
Los seis participantes de la final antes del paseíllo. - Foto: Dominguín
El Niño de las Monjas recibió a su novillo a porta gayola. Dominguín
El Niño de las Monjas recibió a su novillo a porta gayola. - Foto: Dominguín
El toledano Villita tuvo pocas opciones de triunfo. Dominguín
El toledano Villita tuvo pocas opciones de triunfo. - Foto: Dominguín