Heroína: la adicción a una droga que no cesa

J.M.
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Heroína: la adicción a una droga que no cesa

El 23 por ciento de los usuarios atendidos por adicciones por la asociación Pretox en 2018 se deben a esta sustancia. «No es residual ni mínimo», afirman desde el colectivo

La Policía Nacional de Toledo recibió hace un mes y medio un chivatazo por la posibilidad de que un vecino de Nambroca se dedicara al trapicheo con estupefacientes. La sorpresa llegó con el desmantelamiento de un laboratorio de heroína y la incautación de 13,5 kilos de esta droga que sigue circulando después de hacer pasar calamidades a los adictos en los años 80 y 90, principalmente. Se ha tratado del mayor alijo de esta sustancia estupefaciente en España en este 2019 y el mayor en la historia de la provincia, aunque los mandos policiales no pudieran asegurar el área de distribución última de la mercancía, pendiente todavía de investigación. Así, ha desbancado de los titulares por unos días a la cocaína y el cannabis, los objetivos más comunes.
La Asociación para la Prevención y Ayuda al Drogodependiente (Pretox), cuya sede se encuentra en la avenida General Villalba de la ciudad de Toledo, ha publicado hace unos días la memoria de la actividad correspondiente al año 2018 y figura la heroína entre las sustancias de mayor adicción de los usuarios. El 23 por ciento (30 individuos) consume esta droga, muy cerca de la cocaína y el cannabis (38 y 35 personas, respectivamente).
«No hay un repunte en el consumo,aunque la gente crea que sí. Hubo uno hace unos años. No obstante, no es residual o mínimo, sino que hay muchos consumidores activos entre veinteañeros y treinteañeros. Nunca ha sido de las drogas más consumidas», explica en palabras a este diario coordinadora y psicóloga de este colectivo, Susana Moreno.
La demanda por consumo de heroína se ha mantenido estable, pero sí ha cambiado la manera de incorporarla al cuerpo: casi todo el mundo la fuma ahora y no se inyecta. Los estragos de los 80 y los 90 con el contagio de hepatitis y VIH por el intercambio de jeringuillas ha multiplicado las prevenciones de los consumidores. «Normalmente no es un solo consumo. Son politoxicómanos», afirma sobre los usuarios con problemas con la heroína a los que atiende la asociación Pretox.
La edad media del consumidor de heroína supera los 40 años y se inició hace mucho en esta droga calificada como dura que procede en buena parte de Afganistán. «La mayoría no tienen trabajo estable, junto con un deterioro social y de salud», explica Moreno, quien subrayó que la continuidad del consumo de heroína impide que puedan llevar una vida normal. «No tienen casa propia ni vehículo», asevera por la abundancia de casos de este tipo.
La operación policial efectuada el pasado día 13 se ha cerrado de momento con un único detenido, quien fue sorprendido mientras manipulaba la heroína para la adulteración e intentó huir en medio del dispositivo. Por ello, fue requisada maquinaria diversa para la elaboración de las dosis por parte de este individuo que además estaba buscado por la Audiencia Nacional por hechos similares. En la vivienda, localizaron también una plantación de 1.283 plantas de cannabis, por lo que, como hecho extraordinario, el hombre manejaba presuntamente un negocio mixto de drogas, circunstancia infrecuente en España. «La avaricia rompe el saco», dijeron los mandos de la Policía Nacional en la presentación de la operación el pasado el pasado día 17.
programa ‘educación de calle’. La coordinadora y psicóloga de Pretox, una agrupación con 236 socios, hizo hincapié en la desaparición en la ciudad de Toledo del programa ‘Educación de calle’, cuya última campaña fue organizada en 2011. Por entonces, este colectivo estuvo a punto de cerrar por la falta de fondos. La competencia de la realización de esta iniciativa corresponde ahora al Ayuntamiento, pero los requerimientos de este colectivo para acercarse e informar a los adictos en la misma calle han sido desatendidos.
Mientras, continúan con la labor con los usuarios, a los que intentan seguir una vez por semana en persona en la sede de General Villalba. O al menos mediante contacto telefónico porque algunos viven en pueblos de la provincia. La heroína sigue siendo, décadas después, parte del trabajo contra el consumo de drogas.