De la Sierra a los pigmeos de Camerún

J.M.
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De la Sierra a los pigmeos de Camerún

Una cirujana de El Real de San Vicente y una enfermera de Bayuela han viajado a la selva africana para atender a una comunidad sin asistencia médica alguna

Eva Burgos entendió siempre la enfermería con un marchamo benéfico para los más desamparados. A los 40 años, se enganchó en 2018 a la oportunidad de colaborar con la oenegé ‘Zerca y lejos’ para proveer de sanidad a los pigmeos baka, una comunidad ninguneada en la selva de Camerún y prioritaria en esta campaña extraordinaria. Así, acaba de volver de su segundo viaje por las entrañas de África, a donde aterrizó cargada de medicinas financiadas en parte por los vecinos de Castillo de Bayuela, su pueblo de la Sierra de San Vicente. Con ella, viajaba también la cirujana Carolina Naranjo, de El Real de San Vicente.
«Hacemos todo lo que podemos», dice todavía con un resto de sofocación después de tres semanas intensas de intervenciones quirúrgicas y tratamientos médicos a decenas de cameruneses. El equipo de facultativos y enfermeros, que regresó el 12 de mayo, aterrizó a finales de abril en la capital, Yaundé, y le siguió un viaje imposible por carretera de unas ocho horas a Bengbis, lugar donde se asienta una misión católica para ayudar a una población totalmente desabastecida.
Allí, aguardaban jornadas de hasta 14 horas de trabajo para atender a 53 pacientes de oftalmología, 21 de ginecología y 162 de cirugía en general y digestivo. Los enfermos acudieron convocados por los anuncios de la llegada de este equipo de blancos que buscaba corregir la penosa atención sanitaria en esta parte del mundo. «Las miradas de gratitud son impresionantes», recalca esta enfermera que describe las casas de adobe y sin electricidad en las que vive esta comunidad, que baja a un río para recoger el agua. Y apostilla sobre la intensidad del trabajo:«No nos da tiempo ni a conocer sus costumbres». Sí, por ejemplo, vio que comían una especie de gachas y arroz, mucho arroz, y aprovechaban las plantas medicinales.
El equipo de unos 20 médicos y enfermeros incluía también un pediatra y un médico intensivo para ayudar a esta parte del país totalmente olvidada, que no figura en ningún censo y que quedará casi desprovista de servicio médico hasta que aterrice el próximo año la delegación de ‘Zerca y lejos’; en ella, viajará también Eva. «Volveré el próximo año en abril», confirma al respecto.
Esta bayolera propuso a los organizadores de la carrera popular del Chorizo que parte de la recaudación ayudara a financiar los medicamentos con destino a Camerún. Finalmente, obtuvo 600 euros, incluso con aportaciones posteriores, dos meses antes de emprender esta aventura benéfica.
los pigmeos baka. «Los pigmeos baka han nacido de la selva, hombres y mujeres que siempre han formado parte de ella. Esta etnia pigmea, hasta no hace mucho nómadas que vivían de la pesca, la caza y la recolección, se han visto obligados a abandonarla y a asentarse a los márgenes de la carretera, en tierras que les son ajenas. La deforestación provocada por las industrias de explotación forestal y minera así como la preservación de las áreas protegidas forzó a los pigmeos mediados de siglo a la sedentarización como única alternativa de subsistencia al no poder continuar con su forma tradicional de vida. Actualmente se asientan en terrenos dominados por otras etnias mayoritarias, que aprovechan esta situación para emplearles como mano de obra barata, en condiciones que en ocasiones rozan la esclavitud. La situación actual de esta etnia pigmea es de extrema urgencia. Viven suspendidos entre un pasado al que no es posible volver y un presente en un contexto en el que se sienten fuera de lugar», explica la oenegé ‘Zerca y lejos’.
Y sobre la sanidad: «Esta exclusión social lleva ligadas problemas de acceso a la educación y a la sanidad ya que muchas familias no pueden hacer frente al sistema de pago nacional para recibir asistencia sanitaria ni desplazarse largas distancias para ir al médico».
Eva Burgos estuvo el fin de semana pasado en Castillo de Bayuela, y los vecinos le preguntaron por su experiencia en Camerún. Ella les enseñó una fotografía con la comunidad y un cartel elocuente: ‘Gracias, Bayuela’.
La constatación, por tanto, de que las aportaciones de la Sierra de San Vicente llegaron para auxiliar a una comunidad muy alejada en todos los sentidos.