La vuelta al cole necesita más docentes

C.S.Rubio
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A punto de terminar un curso escolar atípico, ni profesores, ni alumnos, ni familias saben cómo será la vuelta. De momento la Junta no avanza mucho, salvo que las clases se retomarán en septiembre y que la norma será mantener la distancia de 1,5 m.

La vuelta al cole necesita más docentes - Foto: Javier Pozo

En unos días termina oficialmente el curso escolar en Castilla-La Mancha, si bien las aulas llevan cerradas más tres meses. Meses en los que docentes, estudiantes, familias y administración han tenido que improvisar sobre la marcha una nueva manera de enseñar -y aprender- en tiempos de coronavirus. Y meses que, también, dan pistas para afrontar el nuevo curso, en el que se debe priorizar la seguridad sobre el presupuesto y contar con un  ‘Plan B’  digital realmente viable en caso de rebrote.
Porque si una cosa ha quedado clara tras el confinamiento, es lo importante que es la «presencialidad» en la enseñanza. Como apunta Ramón Izquierdo, presidente de Anpe-CLM, «la escuela está para algo más que para aprender a escribir y a leer», y en ese 'algo más' «la figura del profesor es imprescindible, sobre todo para los más pequeños».
«Ni el profesorado, ni la Consejería, ni las familias, ni los alumnos estaban preparados para lo que nos hemos enfrentado», explica Izquierdo. «Ha sido una auténtica locura», «no había nada regulado y cada uno lo ha solventado como ha podido: mandando tareas, conectándose al Zoom, a través del Google Classroom... Conozco casos de profesores que han ido telefoneando uno a uno a sus alumnos para ver cómo estaban».
Es por eso que desde Anpe se apunta la necesidad de dar un salto digital en las aulas y generalizar el uso de tablets y de los libros electrónicos, materiales que ahora solo se encuentran en fase de pilotaje en algunos centros de la región. Como insiste Izquierdo, «si hay un rebrote, nos tiene que pillar preparados, en los centros tiene que haber 30 portátiles listos para llevar casa».
En cuanto a la pregunta de cómo serán las aulas de la ‘nueva normalidad’, si bien el Gobierno regional ha declinado hacer declaraciones a este diario a través del Consejo Escolar, desde la Consejería de Educación ya se han dado algunas pistas, pocas, sobre cómo empezará el nuevo curso. A priori lo hará el día 9 de septiembre, de forma totalmente presencial  y con la distancia de 1,5 metros como norma básica de protección.
¿Cómo se trasladarán estas premisas a la práctica? Los profesionales consultados por este diario coinciden en que la solución pasa por reducir la ratio de alumnos por clase, lo que obligaría sí o sí a contratar más docentes. No hay que olvidar aquí, que en casos como el de la Secundaria las ratios están en estos momentos en 30 alumnos por clase, especialmente en los núcleos urbanos más poblados.
José Antonio Ranz, de CSIF, es  tajante: «para empezar las clases el 9 de septiembre con garantías lo primero es bajar la ratio a 15 alumnos por aula, que es lo que dice la OMS». Una medida que, según CSIF, implicaría llegar «hasta los 40.000 docentes» y obligaría a «realizar un gasto mínimo de 5.800 euros anuales por alumno».
Además, ya avisa de que en la mayor parte de las aulas no es posible guardar ningún tipo de distancia de seguridad con el número actual de alumnos. «Tenemos compañeros que han estado midiendo las aulas y, quitando las mesas y poniendo sillas de pala, solo les cabrían 14 alumnos a  2 metros de distancia, unos 18 con los 1,5 de ahora», comenta Ranz.
Desde STE, Sara Merino, asegura que no plantear desde ya una bajada de las ratios «genera muchas incertidumbres». Además, «el protocolo del Ministerio es muy ambiguo»,  «¡qué me expliquen como distribuyo una clase de 30 alumnos guardando 1,5 metros de distancia entre ellos!», exclama. Su solución: «desdoblar las clases». Algo que la Junta «no ve viable» a día de hoy, según denuncia.
No obstante, como se añade desde Anpe, «ya existen clases de 25 alumnos con apoyos y desdobles en algunas asignaturas, se trata de aprovechar los recursos».
En general, todos los sindicatos confían en que una parte importante de los 2.000 millones a repartir entre las comunidades para Educación del ‘fondo Covid’ se destine a esta bajada de las ratios. Pero, de momento, el Gobierno regional prefiere no mojarse sobre cuántos docentes habrá en septiembre, seguramente esperando a  saber de cuánto dinero dispondrá para arrancar el curso.
Punto este que confirma Merino, de STE. «En la última  mesa sectorial lo preguntamos y nos dijeron que, en principio, no se  planean nada», informa a La Tribuna.
En cuanto a los problemas de espacio o, mejor dicho, de buscar aulas alternativas a las tradicionales,  los profesionales de la educación aportan soluciones de todo tipo, desde el uso de espacios municipales, a la instalación de aulas prefabricadas en los centros, hacer turnos de tarde en los institutos, utilizar las aulas de educación para adultos o, incluso, «usar los conservatorios de Música», que tienen las aulas vacías por la mañana, como indica Izquierdo, de Anpe. Pero, como apostilla Mercedes Gómez, de CCOO, «todas estas medidas implican más docentes».
Con todo, desde CSIF lo que se pide son «certezas». «No nos pueden decir cada día una cosa, hoy nos comentan que unos van a ir una semana sí y otra no a clase, mañana que se ocupan los gimnasios y los comedores, en dos días se ha bajado la distancia de seguridad de 2 metros a 1,5... así no vamos a ninguna parte».
Además, como añade, no se puede dejar en mano de los centros decisiones como las medidas de higiene a tomar, tal y como plantea ahora Educación. Más aún cuando la limpieza de los colegios depende los ayuntamientos y la de los Institutos de la Junta de Comunidades. «Poco pueden hacer los equipos directivos si luego quien tiene el contrato de limpieza es la Junta o el ayuntamiento de turno», defiende.
Por no hablar, añade Merino, de STE, de que los equipos directivos no están formados en prevención de riesgos contra el coronavirus. «Dejan demasiada responsabilidad en manos de los centros, la Junta debería asumir esta situación con más valentía".
Similar es la posición de Mercedes Gómez, de CCOO, ante este «caótico» escenario de cara al curso que viene. Y añade a su argumento un elemento vital que no siempre es tenido en cuenta: el de la escuela como un elemento fundamental de la conciliación familiar y laboral. Con medidas como la reducción de los horarios lectivos -que también está sobre la mesa- «las familias con niños pequeños tendrían graves problemas».
A su juicio, las administraciones están siendo demasiado optimistas a la hora de prever cómo será el inicio de curso. «No quiero ser pesimista, pero tenemos que tener alternativas y toca invertir en ellas ahora, no en noviembre si nos tenemos que volver a meter todos en casa». "Están trabajando con la  tesis de la normalidad», alerta.
Merino, de STE, es de la misma opinión. «No estamos viendo medidas concretas» para afrontar una situación en la que «hemos hecho lo que hemos podido, pero en la que ha habido muchas carencias».
Y es que, en este debate tampoco se puede perder de vista la cuestión académica. Como se apunta desde CSIF, son muchos los alumnos que han pasado de curso «porque la ley les permite pasar, pero no han alcanzado las competencias necesarias». Es por ello que «el curso que viene necesitarán una enseñanza más individualizada para paliar estas carencias».
Aquí Ranz, de CSIF, no pone paños calientes para explicar la situación. Como advierte, «estos meses han sido un fracaso desde el punto y hora que la ministra anunció el aprobado general. Muchos alumnos se descolgaron entonces totalmente del curso». Y los docentes no han podido hacer nada ante la presión, ya que la orden era que «nadie se quede atrás». «Ha habido alumnos que han pasado de tener cinco suspensos a todo aprobado, según los criterios de evaluación del Ministerio y de la Junta», denuncia.
¿Y qué pasará con servicios como las extraescolares y el comedor? De momento poco se ha dicho también sobre este tema, explica Gómez, de CCOO. Como recalca, «se diseñaron como actividades educativas, no solo como un elemento de conciliación». En este sentido, habrá que ver cómo funcionan los campamentos de verano, que a buen seguro marcarán las pautas de cómo trabajar en este tipo de actividades.
Demasiados interrogantes para una cuestión, la vuelta al cole, que las administraciones se han dejado pendiente para septiembre. Se verá.