Nombela piede el fin del confinamiento y continuar los tests

J. Monroy
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El microbiólogo toledano entiende que el estudio de seroprevalencia del Gobierno era una escuesta necesaria que puede marcar algunas medidas a llevar a cabo desde ahora

Nombela piede el fin del confinamiento y continuar los tests - Foto: Reyes MartÁ­nez

Para el micobiólogo toledano César Nombela el aislamiento domiciliario decretado por el Gobierno ya ha cumplido su función de frenar el número de casos de Covid-19. Ahora, valora que prolongarlo no tiene sentido. Es el momento de otras actuaciones, seguir criterios racionales, basados en lo que diga la ciencia, como seguir manteniendo las medidas preventivas, investigar y continuar con el desarrollo de los tests.
En ese sentido, Nombela valora positivamente el estudio de seroprevalencia que han desarrollado el Ministerio de Sanidad y el Instituto de Salud Carlos III, «nos hacía falta tener una encuesta de este estilo, aunque no deje de ser una encuesta que quiere ser representativa».  Nos dice que con más de un cinco por ciento de personas con anticuerpos contra el coronavirus, 2,3 millones de personas han desarrollado la enfermedad. Con estas cifras, los porcentajes de mortalidad se reducen hasta el uno por ciento, no del diez que recogerían las cifras oficiales actuales. Según estos datos, apunta Nombela, la afectación en España no difiere mucho de otros países, más allá del quince por ciento de Alemania. Es un porcentaje relativamente pequeño de afectados, al margen de colectivos como el personal sanitario, donde son muchos más.
En lo geográfico, la distribución es heterogénea. Un cinco por ciento de los españoles ha desarrollado anticuerpos contra el coronavirus, porcentaje mucho mayor en Toledo (9,3) y el conjunto de Castilla-La Mancha (10,8). De hecho, apunta Nombela, aunque en este estudio no se recoja, Ciudad Real es la provincia con mayor mortalidad de España. A su juicio, son las zonas más próximas a Madrid (11,3 por ciento) las que tienen un mayor porcentaje, algo que puede estar relacionado con la movilidad desde la capital, foco que «tiene mucho con ver con el alentar, e incluso promover, manifestaciones que hizo el Gobierno el 8 de marzo e incluso mítines de alguna fuerza política, cuando ya se sabía que aquello era una bomba vírica». También hay otras actividades, en la costa, donde las cifras no son muy altas.
Nueva etapa. En definitiva, apunta Nombela, disponemos ya de una fotografía, que debe servir para gestionar mejor la nueva etapa, que va a consistir en tratar de volver a la normalidad cuanto antes. Pero ahora, en la vuelta a la normalidad habrá que continuar con las medidas de prevención, como el uso de mascarillas, distancia de seguridad y control de aglomeraciones.
Eso sí, estamos muy lejos de la inmunidad de grupo, «como lo está todo el mundo». Sería necesario que el sesenta o el setenta por ciento desarrollada la inmunidad, «estamos muy lejos». De ahí que, de cara al futuro, haya que desarrollar otras medidas, la principal de ellas para Nombela será que se sigan realizando tests a la población. Cuando alguien tenga que moverse a algún lugar, tendrá que pasar por determinaciones diagnósticas que permitan saber si está afectado, en cuyo caso deberá hacer una cuarentena en aislamiento. También habrá que completar los estudios de movimientos, especialmente donde hay problemas.
Porque la continuidad de aislamiento domiciliario «ya no tiene sentido». Ahora hay cada vez más pruebas fiables para controlarlo todo, y unas normas que cumplir, «que nos tienen que ayudar».
Este estudio serológico también puede ayudar para saber cómo comportarnos. Habrá lugares, apunta Nombela, en los que apenas ha habido coronavirus, pero en los que se podrá habilitar corredores en los que, con sentido común, se podrá recuperar la actividad, el turismo y las playas.
Lo que no tiene claro Nombela es que haya personas curadas que vuelvan a desarrollar la enfermedad. La inmunidad de cara al futuro se tendrá que ver, pero entiende que se pueden cuestionar las pruebas en las reinfecciones. El problema es que el virus solo lleva seis meses entre los humanos «y tenemos todavía mucho que aprender».
A partir de ahora, concluye Nombela, en España se está tomando consciencia de que nos ha sorprendido una pandemia, «creíamos tener un sistema sanitario muy bueno, de hecho lo tenemos, pero no se había previsto lo suficiente cómo podía desbordarnos una pandemia». De forma que generaciones que se han sacrificado mucho «al final han acabado sus días de forma muy abandonada». Como sociedad, «hay que hacer propósito de reforzar la protección de la población en general y sobre todo la más vulnerable».