Con los pies en el suelo

Alejandro Bermúdez


¿Talavera tiene plan?

21/06/2020

Pues depende para qué. Si se trata de unas medidas para paliar el dolor de cabeza de la pandemia, no podemos negar que se intenta hacer algo: desinfecciones, repartos quincenales de alimentos, condonación de algunos meses de la tasa por ocupación de la vía pública con las terrazas de bares… incluso alguna ‘tómbola’ para intentar animarnos a comprar en el pequeño comercio talaverano.
No podemos decir que nuestro Ayuntamiento no ha intentado poner su grano de arena. Tanto los hosteleros como el pequeño comercio le agradecerán, sin  duda, el esfuerzo. Se trata de echar imaginación sin medios y, sinceramente, creo que es adonde puede llegar un Ayuntamiento.
Si se trata de enjugar o mitigar, o acompañar a los enfermos aquejados de una grave enfermedad, bien está. Sin embargo no puede confundirse a la población con títulos rimbombantes cuyo sonido tiene más decibelios que el propio contenido.
Llamar a lo firmado ‘Plan de Reactivación’ es como llamar Everest al Cerro Negro o Misisipi al Tajo, porque el plan puesto en escena por nuestro Ayuntamiento no tiene ni el calado ni los medios para reactivar nuestra lisiada economía, en profundo declive desde antes de la pandemia. Obviamente, la pandemia era lo que nos faltaba para el duro, pero no es la causa principal ni más importante de nuestra situación.
Conviene no engañar a nadie, porque después de las ilusiones vanas viene la depresión y esto es  lo último que necesita Talavera. Conviene que nadie crea que con este plan va a cambiar nada sustancialmente porque es imprescindible seguir empujando para que de verdad haya un plan. Talavera necesita una autovía nueva, con nuevo firme, nuevo trazado y nuevo ancho. Lo que va a hacer nuestro Ayuntamiento es bachear una carretera sin firme, sinuosa y estrecha. Lo que vamos a hacer no pasa del uso de la hormigonera manual, la pala y el pisón y lo que necesitamos es el uso de buldócer y demás maquinaria pesada. De lo contario seguiremos donde estamos.
Tenemos que convencernos -y creo que los talaveranos ya lo estamos- de que el empleo llega después de las inversiones. Es imposible atraer inversión de importancia sin unas infraestructuras modernas de todo tipo. Por desgracia, basta ver nuestra principal vía de acceso, la carretera que viene o va a Madrid, para darnos cuenta del abandono. Lo he repetido hasta la saciedad, pero mientras los camiones tengan que ponerse de perfil para cruzarse en el puente del Alberche -que es solo un símbolo-, Talavera no tendrá capacidad para recibir inversiones de verdad.
No voy a repetir lo que todos los talaveranos se saben de memoria, y lo han contado a todo gobernante que lo haya querido oír, pero sin AVE, sin universidad, sin un tren de mercancías al que no haya que empujar para subir la cuesta de Montearagón, sin terrenos verdaderamente urbano-industriales, solo se puede aspirar a sobrevivir, y ya es mucho. Y nada de eso llega. Desde que Álvarez-Cascos iba a traer el AVE y dejó de ser ministro, pasando por Zapatero, que lo iba a traer ‘a toda velocidad’, hasta ahora mismo, no se ha hecho más que engañarnos para que pase el tiempo sin hacer nada serio. Talavera, como la puerta de Alcalá, sigue viendo pasar el tiempo sin un plan serio. Este es un placebo. Es lo que hay.