Cabalito

Ignacio Ruiz


Despersonalizados

16/05/2020

El tiempo pasa tan deprisa que ni nos hemos dado cuenta que el invierno acabó, la primavera está en pleno apogeo y el verano ya han decidido, alguien, que será breve y muy intenso.
Tampoco nos hemos dado cuenta que los abrazos se nos han agotado en la sala de espera, y como cuando comercializas las plazas de un avión, o las habitaciones de un hotel, el abrazo que no das, se pierde, la plaza vacía no se puede vender mañana, la habitación no ocupada no se llenará de más.
Un verano con mascarilla, sin sonrisas en un banco, o en una calle. Sin muecas y resoplidos de calor. Total, la mascarilla nos quitará casi todos los males, o no, que diría un gallego.
No echamos de menos a nuestros seres queridos, echamos de más este Estado de Alarma. No es que anhelemos nuestro tipo de vida anterior, es que, ya ni nos acordamos de qué queríamos ser de mayores.
Nos han robado la personalidad con un decreto, el 463/2020. Con él nos quitaron la libertad de movimientos y pretenden quitarnos también la libertad de pensamiento. Sólo nos llegan sus soflamas, sus chantajes y recibimos el premio de su arrogancia.
Nos han robado el poder pasear de la mano de nuestra familia, porque te acusa cualquiera asomado a una ventana. Nos han robado el jugar en la calle, bajo el atardecer, pero total, si los niños se adaptan a todo. Pues no, no se adaptan. Necesitan calle y jugar con otros iguales. Para eso es necesario contar con test masivos a la población.
Llamar a la responsabilidad de la población, desde la ignorancia de no saber si tienes o no tienes carga vírica, es una irresponsabilidad de los expertos que nos dirigen la vida.
Al ser responsables, nosotros mismos seremos los que perdamos personalidad, no mostraremos cercanía, no abrazaremos con sinceridad, ni tan siquiera querremos acercarnos a socializar, para evitar posibles contagios.
Sí, nos han despersonalizado, somos meros números en estadísticas de seroprevalencia, de contagiados, asintomáticos o curados. Los fallecidos fueron los primeros, ni son ni cuentan para ellos, esos «alguienes» que, hoy, muñen nuestras vidas.
Entraremos en Fase 1, pero le dan un arma cargada a la población, que inconscientemente será portadora de una peligrosa merma de libertades personales.



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