En el Camino

Enrique Sánchez Lubián


Leyendo, leyendo

26/11/2020

Enumerar cuanto bueno nos da la lectura es una apuesta prolija. Una vez aprendemos las primeras letras y nos sumergimos en ella, nuestros horizontes se ensanchan hasta lo insospechado. Leer, no solo mejora nuestra gramática, vocabulario y capacidad de escritura, sino que aumenta la curiosidad y el conocimiento sobre cualquier tema. También, estimula el razonamiento, el pensamiento crítico, la confrontación de ideas y la apertura a nuevas perspectivas para encarar la vida. Si a ello sumamos la compañía que nos aportan los libros, la tranquilidad de espíritu y el deleite que nos proporciona una buena novela, un inspirado poemario o un alentador ensayo, ponderar cuantos beneficios nos provee este hábito es, como decía, un envite difícil de cubrir.
Tras mis incipientes lecturas infantiles y escolares, un profesor de Literatura nos hizo leer en el Instituto ‘San Manuel Bueno, mártir’ de Unamuno y desmenuzar los versos de García Lorca y Miguel Hernández para explicarnos las metáforas. Aquellas ‘obligaciones’ me situaron ante un enriquecedor camino que aún transito. En estos días, mi goce tiene deleite galdosiano: ‘Casandra’, obra con la que don Benito cerró el ciclo espiritualista de sus novelas contemporáneas en 1905.
Junto a lo ya referido, la lectura es un arma poderosa contra las manipulaciones y vencer la ignorancia. Por eso hoy, cuando tanto se habla de educación y de libertad, agradezco, a quienes me enseñaron a leer, la puerta abierta para poner luz en las sombras con que algunos intentan desdibujar la verdad. Y ello es especialmente necesario en los momentos actuales, como estamos comprobando con el elevado ruido que está acompañando la aprobación de la llamada ley Celaá, porque -leyendo, leyendo- es fácil enterarse de que ni peligran los conciertos, ni se arrincona la religión, ni se cierran los centros de educación especial, apostándose, eso sí, por potenciar la enseñanza pública, la igualdad de género, la integración, la prevención de la violencia machista o el conocimiento de la historia de la democracia. Afirmaba Thomas Jefferson, tercer presidente de Estados Unidos, que «un hombre que solo lee periódicos no es más sabio que el que no lee absolutamente nada». Es fácil imaginar qué habría dicho si en su tiempo ya hubiese habido televisiones, emisoras de radio y redes sociales. Pues eso.