LA FORTUNA CON SESO

Javier Ruiz


La crisis de España

26/11/2020

Parece que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha decantado por la mayoría que su vice, Pablo Iglesias, le ha ofrecido para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. La vía moderada de Ciudadanos queda a un lado y se consolida lo que el propio Iglesias denomina bloque de la investidura. De esta forma, tendremos un Gobierno apoyado por Junqueras y Otegi, quienes hasta no hace mucho atacaban frontalmente a España mediante el golpe de Estado y el terrorismo. Como dijo ayer clarividente Alsina en Onda Cero, lo que une a este trío -Iglesias, Junqueras y Otegi- sobre el que descansa el Gobierno de España es la autodeterminación de sus pueblos, como si por el solo hecho de creerse constituidos como tal, tuviesen derecho a tomarse la justicia por su mano y romper el país que entre todos hemos levantado. La democracia es el menos malo de los sistemas políticos conocidos -Churchill dixit-, y por ello mismo debe tener mecanismos con los que defenderse frente a quienes la atacan. La constitución de este frente basado en la ruptura y no en la reforma supone un desafío sin precedente para nuestra nación, en tanto que está intrincado en las propias tripas del Estado. Quienes suponen que eso es una neutralización de sus posiciones y la grandeza de la democracia, yerran por completo, pues como la historia de los propios movimientos nacionalistas, populistas y comunistas atestiguan, jamás se darán por satisfechos en su demolición de la democracia liberal y representativa, a la que consideran insuficiente para imponer su proyecto. La opción socialdemócrata, la única de la izquierda que verdaderamente ha funcionado, la consideran superada y fijarán su rumbo en dinamitar el sistema
El cómo hemos llegado hasta aquí daría para una biblioteca entera, pero apuntaré la educación, la cultura y el desconocimiento de la Historia como causas fundamentales. En una cosa, Vox tiene razón. Y es que hay que dar la batalla cultural que, incomprensiblemente, sectores liberales y socialistas moderados de izquierda y derecha abandonaron hace mucho tiempo. España no es hija de Franco ni la defensa de su unidad, fascista. El yugo y las flechas de los Reyes Católicos son un símbolo más como pueden serlo las Torres de Hércules o la cuatribarrada del Pilós. La unidad de España precisamente lo que garantiza es el proyecto liberal y progresista de un país que ha alcanzado unas cotas de éxito impensables hace cuarenta años. Y lo ha hecho pese a la deslealtad manifiesta del nacionalismo vasco y catalán que, solo con el crecimiento de España, como la enredadera en el árbol, ha conseguido crecer a su sombra.
Estos días he visto una conferencia sobre España del profesor Gustavo Bueno. La recomiendo vivamente, está en Youtube y en la web de su fundación. Bueno aborda durante dos horas magistrales el problema de España desde una concepción filosófica y una altura intelectual asombrosa, apabullante. Explica por qué hay hispanistas y esa figura no se repite en el mundo con ningún otro país. Y concluye que la cuestión de España es la del hombre y la libertad. Así marcada como oposición al Islam en la Reconquista e imperio católico en su desarrollo. Un imperio generador y no depredador, como lo fue el inglés, por ejemplo. La figura egregia de Dios en la política española ha sido sustituida con el paso del tiempo y la secularización por el idioma, el castellano o español. Por eso lo atacan frontalmente. Pero, por eso mismo, porque los frutos de tantos siglos se concentran en un idioma que hablan casi mil millones de personas, España no está en almoneda, por más que el PSOE lo consienta. Defender la unidad de España es hoy lo más progresista que existe y enarbolar la bandera de la libertad.