Barrio de Santo Tomé

Juan Ignacio de Mesa


Estrategia

Para los de las generaciones que hicimos la ‘mili’, aprender a diferenciar entre ‘estrategia’ y ‘táctica’ formaba parte de nuestra formación. El origen de las dos palabras está en el ámbito militar, aunque el paso del tiempo hace que se utilicen para poner en marcha cualquier tipo de proyecto. Es por esto por lo que, de las definiciones que el Diccionario de la RAE se aplica a estas palabras, elijo la tercera para las dos. Así para ‘estrategia’ tenemos, «En un proceso regulable, conjunto de las reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento». Mientras que, para la palabra ‘táctica’ sería, «Arte que enseña a poner en orden las cosas». Si lo llevamos al mundo de la gestión, la investigación, o del periodismo, tendríamos que la ‘estrategia’ sería el marco que nos permite disponer de medios para conseguir un objetivo, bien sea montar una empresa, desarrollar una patente, montar una emisora de radio, etc. y la ‘táctica’ vendría definida por las preguntas del «por dónde, cómo y cuándo» o, extrapoladas de la escuela anglosajona de periodismo las celebres cinco W y una H que nos dice que, para que un informe se considere completo, debemos verificar la respuesta a seis preguntas que, traducidas al español, tendrían su equivalente en «Qué, Quién, Cuándo, Donde, Por qué, y Cómo». La cuestión es que todo proyecto ha de venir definido por una estrategia para alcanzar unos objetivos (montar una empresa, ganar unas elecciones, delincuentes que se presentan como víctimas), y la táctica sería la forma más adecuada para conseguirlo. La estrategia la asociamos con el largo plazo y la táctica con el corto plazo. Una va inherente a la otra y si no se definen estrategias, la táctica no responde a un proyecto concreto y podemos estar desperdiciando recursos o realizando acciones contrapuestas. En las últimas semanas hemos visto ejemplos de buenos estrategas con tácticas oportunas al mismo tiempo que hemos presenciado errores de malos estrategas con tácticas desafortunadas. Que cada uno ponga nombres donde quiera.