Toledo desde el kiosko Katalino

Katalino


El día en el que Mariano fue por fin protagonista

La semanita pintaba muy mal, y de hecho dos o tres fuegos y la calór, con lo que conlleva dormir mal de noche, habían puesto en pie de guerra a nuestros  generosos conciudadanos. Pero la gota que ha colmado el vaso de tolerancia multicultural aquí en Toledo han sido las declaraciones repetidas, repetitivas, vomitivas, sobre las famosas líneas rojas, los cordones sanitarios y el bloqueo permanente a que se someten unos y otros y siempre llevando razón y en nombre del pueblo. Todo lo que no es mayoría absoluta ha sido objeto de pactos cuanto menos sospechosos como el de la ‘regeneración’ del PP en Castilla-León y sólo los afortunados Emilianos o Fernández Vara se libran de estos pecados. Por eso del resto mejor no hablar porque además su carencia de argumentos aburre a la fauna y flora del lugar, escasa y de vacaciones. Y si se han empeñado en que ganan ‘Los Lobos’ el mayor premio de TV, pues tampoco ha servido.  Las noticias locales también lo han intentado con las inundaciones, cortes de carretera, tormentas salvajes del Caribe y pedriscos y pedreas, no precisamente de las Loterías. Y que decir de Pedro y Pablo, no precisamente los Picapiedra, ni de Betty, ni Dilma, que ahora se hablan solo por teléfono. Por si había alguna duda acaba de finalizar esta misma tarde una Investidura, que ha parecido más una Embestidura y una Charlotada, con una Comunidad de Madrid que no tiene quien le escriba. Sigue quedando para el bochorno estival lo de Murcia, lo de Navarra, lo de Aragón y lo de Cataluña que eso es constante. Es por ello vistas estas tristes circunstancias  y ante tanto sopor, en varios sentidos incluido el climático, no nos queda más remedio que hacer por fin protagonista de la semana a nuestro ilustre Mariano, sumo hacedor de desayunos, tostas, cafés o cubatas. Y protagonista  absoluto, hasta el punto de que se ha pedido un concierto especial del Fari hasta que las cosas mejoren y a ver quien es el guapo que se opone a sus deseos ahora que ha conseguido, ser el Super Héroe de esta película. Visto el panorama, incluso Antonio está meditando un traslado forzoso al Catalino, con nuestro amigo el Panadero de Bargas, al que últimamente le cuesta hacer los molletes de desayuno a tiempo. Quizá  un curso de churros les venga bien a los dos…..