Entre Encinas

Pilar Gil Adrados


El aguamanil nubio

21/05/2020

Han pasado más de diez años desde inicio de la ‘primavera árabe’. Una oleada de revoluciones surgida en Túnez con los que la gente, protestando y manifestándose por las calles, trató de cambiar el paisaje político de la ribera sur del Mediterráneo, desde el Magreb hasta Oriente próximo. Hay distintas lecturas sobre las consecuencias de aquellos acontecimientos. No son pocos los que coinciden en que el triunfo de la ‘primavera’ fue escaso, puesto que para algunos países supuso hasta un retroceso político. Quizás porque una revolución puede llegar a ser más fácil que construir de la nada una cultura política democrática. Sin embargo, sí demostró el poder de la ciudadanía y puede que fuera parte de un proceso más largo que no ha terminado, como pasó con las revoluciones europeas del XIX que fueron sumando avances.
Por entonces, recuerdo, visitando Egipto, llegar hasta uno de los poblados nubios cerca de Asuán. Gentes simpáticas que crían cocodrilos en sus casas, siguiendo una tradición milenaria que ahora utilizan como reclamo para los turistas. Sin tierras porque hacia 1971 quedaron inundadas por las aguas del lago Nasser para la construcción de la presa. Allí compré un aguamanil de bronce que ocultaba la belleza que yo intuía bajo capas y capas de suciedad. Lo llevé fatigosamente en la mano durante todo el viaje y ahora es lo primero que veo al abrir la puerta de casa.
Entonces, el sinfín de noticias sobre la lucha contra las dictaduras hacía pasar inadvertida otra gran noticia que entrañaba disputas por el control de las aguas del Nilo y que auguraba futuros conflictos. Se trataba del inicio en 2011 de la construcción por Etiopía de la ‘Gran Represa del Renacimiento’. Etiopía estaba fuera del acuerdo entre Egipto y Sudán para la gestión del Nilo y reivindicaba un reparto más equitativo para asegurarse desarrollo socioeconómico.
Con el embalse, de capacidad de 67 millones de metros cúbicos, aumentaría su capacidad hidroeléctrica y obtendría ingresos vendiendo electricidad. Con más superficie de regadío podría atender a una población, cada vez más numerosa, afectada sistemáticamente por la sequía y el hambre. Recordemos que una de las dimensiones de la crisis ecológica global es el deterioro del medio social, siendo un factor relevante el desequilibrio demográfico por la fuerte explosión demográfica de los países en desarrollo. Etiopía ha aumentado de 22,15 millones en 1960 a 109.22 millones en 2018, lo que representa un aumento del 393.1 % en 58 años.
Desde entonces los dos países han entablado una batalla dialéctica cuyo tono ha ido fluctuando y a la que se han ido incorporando distintos mediadores. Esta vez, la avalancha de noticias sobre la pandemia actual le ha restado importancia al hecho de que Etiopía haya decidido comenzar a rellenar su presa este próximo mes de julio, haciendo que Egipto vea amenazados sus intereses.
Los dos han presentado sus quejas ante el Comité de Seguridad de Naciones Unidas. Aunque también ha perdido importancia que en octubre se celebré el 75 aniversario de la entrada en vigor de la Carta de Naciones Unidas con una reflexión profunda sobre el multilateralismo en el mundo.