RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


La revolución de los palos de golf

16/05/2020

Hace ya algunos años intenté ponerle nombre a una revuelta. Soñé con bautizar las protestas de los «camisetas amarillas» de Tailandia, la facción monárquica y representante de las clases adineradas del país. En sus multitudinarias manifestaciones me llamaba la atención que algunos tipos con chofer blandían palos de golf para amenazar a la policía. Escribí varios artículos sobre la «revolución de los palos de golf», incidiendo en la ocurrencia, pero lógicamente nadie le hizo demasiado caso y la cosa quedó ahí.
Tengo ahora la oportunidad de bautizar otra sublevación parecida, esta vez en mi país. Los palos de golf han aparecido en el barrio de Salamanca y la metáfora se enfunda una vez más en la realidad como un guante. Los «camisetas amarillas» se habían sublevado contra sus rivales, los «camisetas rojas»: defensores de Thaksin Shinawatra, millonario convertido en líder populista que llegó al poder estableciendo un sistema clientelar entre las clases menos afortunadas de la sociedad tailandesa y jugando con sus legítimas reivindicaciones de llevar una vida algo más decente.
Después de muchos problemas que casi derivan en guerra civil, los «camisetas amarillas» acabaron ganando la pelea y han vuelto al poder tras un golpe de estado militar, limitando las libertades de la ciudadanía y restableciendo un cierto orden en el país. Los tipos de los palos de golf vuelven a tener el control absoluto, como ha ocurrido siempre en uno de los pocos países de la región en el que nunca se abrió paso el comunismo con características asiáticas.
Es curioso como hasta los detalles tienden a repetirse, atravesando culturas, fronteras y cubriendo cientos de años y miles de kilómetros. No digo que España vaya a ser Tailandia. Digo que ahí están los palos de golf.