Cabalito

Ignacio Ruiz


Colaboracionismo irredento

Ha ocurrido en todas las etapas de la historia. Siempre ha habido un eslabón débil en la cadena de valor. La duda, el relativismo, la desconcentración, incluso la falta de cariño, o hasta un descuido de lo más inocente, puede condenar el esfuerzo y el trabajo de un colectivo.
El cine ha llevado a la gran pantalla ejemplos de grandes cagadas en la historia, por la acción u omisión de ese tipo de esquirolaje social, en multitud de ocasiones:
-En las Termópilas un espartano marginado por una discapacidad física, por su malformación de nacimiento, al verse apartado del momento más importante que su generación iba a vivir en el enfrentamiento contra el Imperio Persa le llevó a traicionar y conducir a las tropas de Jerjes por el sendero que les llevara a la victoria sobre los 300.
-Cómo llegó el rey Alfonso al trono, frente a la muerte de su hermano Sancho, y bajo auditoría pública y sobre la Biblia que Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, se jugó el bigote, las posesiones y el destierro, por un traidor que acuchilló al monarca castellano.
-En la conquista de Cartago Nova por Escipión necesitaron de la acción, no sólo de las legiones romanas, sino también de la acción de uno de los caciques de dentro de la ciudad para conseguir abrir la puerta de atrás de la ciudad durante el asalto.
Siempre hay un eslabón débil, ese que busca atajos en la oscuridad del sufrimiento ajeno. De los que prefieren laminar de manera irredenta y prepotente lo que, en posesión de la verdad, nunca se hubieran atrevido a hacer estando en la misma posición.
En la vida política siempre hay y habrá filtradores al partido contrario de estrategias y formas de actuar para perjudicar antes al propio que al ajeno. Con el contrario hay que ser elegante, con el propio barriobajero. Con el contrario lucha en buena lid y sin manchar mucho el tapete de juego, en cambio, en casa, navajazos y escarnio.
Este tipo de actuaciones, tan de película, son las que conducirán a Tolón y a Page a vivir en una soleada legislatura. Colaboracionistas siempre ha habido para mermar las fuerzas propias, y cuando la cosa se pone tensa sólo cabe crecer desde la regeneración.