NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Educación parlamentaria

20/02/2020

A lo largo de la vida uno aprende muchas cosas. Pero creo que hay algo que no se aprende nunca del todo. Y es a educar a los hijos. Puedes llevar diez u once años en un mismo trabajo y considerarte un experto. Te pueden hasta llamar erudito, si te dejas. Un gurú. Pero dile a un padre o madre con un hijo de diez u once años si sabe lo que hace. Sobre todo cuando ni siquiera tú mismo estás convencido de que lo que haces es lo correcto.
Se les puede enseñar a montar en bici, que hoy todos sabemos pero ojo el miedo que da cuando estás en esas edades. Se les puede enseñar a leer, a escribir, a sumar, a restar... Será complicado enseñarles las matemáticas (especialmente para mí), las ciencias, la literatura… Pero, ¿enseñarles a disfrutar de la vida? ¡Ja! Deberes, exámenes, extraescolares, siéntate bien, compórtate, haz caso… Y ni con esas.
Imagínense lo difícil que tiene que ser explicarle a un niño lo que se hace en un parlamento. Como cada año, este jueves la Cámara regional acogió el tradicional Pleno Infantil en el que alumnos de Primaria y Secundaria de las cinco provincias de la región tomaron los escaños de sus señorías, los diputados, para vivir la experiencia de ‘decidir’ el futuro del resto de los ciudadanos de Castilla-La Mancha. Una responsabilidad que debería estar solo reservada para las mentes más brillantes y aptas para ese desempeño. Creo yo. Pero una función que requiere sobre todo vocación, y no ambición, como lamentablemente pasa a menudo hoy día.
Pero creo que poder darle a un niño esa enseñanza, la de plantarse en una tribuna y pensar en el beneficio de los demás, el bien común, más allá de sus propias aspiraciones, considero que es forjar una sociedad más justa y solidaria para el futuro. Hoy vemos esa imagen como algo gracioso, amable, que ofrecer en las páginas de los periódicos. Pero si de verdad conseguimos que esos niños entiendan, aunque solo sea de refilón, que lo que ahí sucede tiene repercusiones de calado en la vida de cada uno de nosotros, estaremos dando un paso de gigante hacia esa sociedad de colaboración y complicidad de la que nos alejamos poco a poco. La de pensar en los demás.
El presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Pablo Bellido, les dijo a esos niños que «tenéis todo el derecho a ser felices», y es verdad, y debemos hacer lo posible para que así sea hasta que llegue ese duro momento en el que se tengan que enfrentar a los problemas. Pero si cuando llegue ese momento hemos sido capaces de sembrar en su interior la semilla de la responsabilidad, e inculcarles el respeto por las instituciones que hoy nos representan, habremos ganado mucho tiempo como sociedad. Y si no ganamos, por lo menos evitarnos los bochornos de hoy.