LA FORTUNA CON SESO

Javier Ruiz


Memorias del barceneo

18/02/2021

Ahora que Pablo Casado se va de Génova, 13 y se sigue el juicio en la Audiencia Nacional contra Luis Bárcenas, vuelven a la cabeza el tiempo y la memoria de los años que vivimos peligrosamente. Eran los días de verano donde Rajoy comparecía un Primero de Agosto en televisión y lo aplaudían con las orejas hasta en la playa... Eran aquellos otros en los que Cospedal salía del juzgado y casi se estampana con el árbol... Vivíamos entonces entre Toledo y Madrid y ganábamos a Bárcenas uno cero a base de querellas... Luego llegó el empate a uno y ahora estamos pidiendo la hora con la tablilla. El adiós a Génova, 13 será más duro que el olvido en el arcón de Rue del Percebe.
La voladura controlada que pretende hacer Casado tras las catalanas no es voladura ni será controlada. Son de estas cosas raras que trae la política en España y que en el ámbito anglosajón están descontadas. La partitocracia ibérica es tan fuerte que hiende sus raíces en el pastoreo trashumante, donde las ovejas solo cambian de pastor para cambiar de cañada. En Inglaterra o Estados Unidos, si un presidente o diputado miente, no suele durar mucho. Se queda con una mano delante y otra detrás porque es él quien responde directamente ante los electores. Aquí tenemos el paraguas del partido y, como diría Belén Esteban, yo por el partido mato.
Se han convertido en fines en sí mismos y, curiosamente, cuanto más presumen de primarias y democracia, más cesaristas y burgueses son. El exponente máximo es Podemos, donde las asambleas ya solo se celebran en la casa del perro de Galapagar y la niñera abre la puerta. El PP, partido que salvó dos veces a España de la quiebra, es más gore, como Carmen Mola, y tira el edificio. Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto. Un inteligentísimo dirigente me dijo hace tiempo que para prosperar en política la condición indispensable era el culto al líder. Los carros del Faraón son pocos detrás de Moisés cruzando las aguas. Así pasa, que llega el Mar Rojo, se cierra y se hunde.
Quizá la situación del PP no sea justa del todo porque el PSOE también tuvo su Filesa, su GAL y sus cositas. A lo más que llegó Ferraz, fue a alquilar balcones para un casamiento, el que hizo Pedro con la cortinilla un sábado, Primero de Octubre. Pero de eso ya nadie se acuerda y son historietas del abuelo. Bárcenas ha proyectado sus sombras en el PP y conforme se aleja, más se agigantan en las paredes. Son chinescas de guante blanco y domingo por la mañana. Raúl del Pozo hablaba con Rosalía y le contaba la verdad en la contraportada de El Mundo. Allí nadie leía, nadie sabía, todos silbaban. Las facturas llegan vencidas cuando las guarda el tesorero.
El barceneo es símbolo de una época que naufragó en la abundancia del descrédito. Cospedal echó a Luis y fue fuerte sin querer. Todavía recuerdo la seriedad del rictus, el cabreo infinito, el labio mordido de María Dolores en los pasillos. Perdió por la mala baba de quienes se rodeó, no por su política. Pero la culpa fue suya al no saber elegir. Ahora escucho al señor de la gabardina y me viene el Wyoming a la cabeza. Hay que joderse por lo que hay que pasar en la vida. La mejor medicina de todo esto la encontró Julio César hace veinte siglos. Cogió un esclavo y lo puso detrás del Rubicón para decirle al oído: «Recuerda, César, que eres mortal».