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José Manuel Patón

LA PLUMA CONTRA LA ESPADA

José Manuel Patón


Entre vacas y cabestros

12/01/2022

El ilustre y glorioso ministro Garzón le ha metido un navajazo a Sánchez en Castilla y León.  No para de ponerse medallas este chico. ¿Dónde habrá hecho el curso de 'atontao'? La proeza no puede ser más fantástica. Al filo de las elecciones de Castilla y León, va el refulgente y furibundo comunista declarando a un periódico inglés, que son nuestros mejores clientes de carne de vaca, y les dice que nuestra carne de vaca es una mierda. Precisamente donde más carne de vaca se produce es en Castilla y León, con lo que: primero, le ha hecho una gran faena a los productores de dicha región, ya que en la prensa inglesa, ya sensibilizados de sobra con lo de las vacas locas, se han hinchado de repetir que nuestra carne de bovino es asquerosa. Segundo, le ha pegado un empujón a la derecha en Castilla y León, ya que justo antes de las elecciones les viene como anillo al dedo la metedura de pata del sabiondo político para volcar una buena tanda de votos a su favor, en descuento de los del PSOE, y por supuesto, no quiero pensar en el trompazo que se va a dar Podemos en la región de los castillos y de las vacas. Tercero, confunde extensivo con intensivo, ya que en un alarde de ignorancia supina del castellano y de los sistemas habituales agrícolas y ganaderos, extensivo es cuando se genera el producto en una gran extensión, e intensivo es cuando se genera el producto de forma apretada en superficie. Es decir, cuando dijo extensiva no quería meterse con los que tenían vacas pastando en las praderas, sino con los que tenía vacas metidas en establos. Señor Garzón: usted quería referirse a las intensivas, desde vacas a lombrices y dijo extensivas porque no tiene ni puñetera idea de lo que hablaba. Los olivares intensivos son los que se juntan los olivos y los extensivos son los de toda la vida donde andan por ahí separados. Esta pequeña distinción se la digo por si quiere usted tomar nota.
Al siniestro generado por tan desafortunadas palabras, se debe añadir que no ha tenido collons de decirlo a un medio nacional, sino que a modo de puñalada trapera y por la espalda se lo ha dicho a un periódico  inglés, lo que denota su mala intención de tirar la piedra y esconder la mano. Supongo que detrás irán los leridanos, ya que todos los cerdos que producen son en granjas intensivas, -¿empieza usted señor Garzón a comprender la diferencia?,- y como necesita los votos catalanes, mutis sobre las granjas de cerdos, que por cierto son más habituales su cría intensiva, y si no, pregúntese el lector si ha visto por ahí cerdos blancos pastando por el campo, cuando siempre hay vacas y ovejas. Y la verdad es que desde la época de las vacas locas, los piensos que se usan en los criaderos intensivos y las piscifactorías están súper vigilados y su carne es por ello de primerísima calidad, pues ningún ganadero se atrevería a meter un pienso prohibido por las multas o el cierre que podría generar. Total, que de nuevo se demuestra que desde las oficinas no se puede dirigir el campo. ¿Habrá pisado éste alguna vez una explotación ganadera? Seguramente cuando crió de chico gusanos de seda (intensiva).