LA PLUMA CONTRA LA ESPADA

José Manuel Patón


Felipe González y Alfonso Guerra

Una vez más, Felipe González y Guerra nos han dado una lección de justicia y de política al resto, en sendas declaraciones sospechando que este régimen va a terminar mal. Nadie puede pensar que Felipe González no representa a la izquierda, y que Alfonso Guerra sea fascista o algo así, pero el caso es que ambos coinciden, -con casi todos los partidos políticos que no son de extrema izquierda o separatistas-, sobre el juicio de valor que merece o que ha hecho Zapatero y lo que está haciendo Sánchez junto con Pablo Iglesias.
Zapatero, que se parece al Rey Felón, ha sido el político que hundió a España en plena crisis del mudo; la hundió porque negaba continua y permanentemente la crisis cuando se la venia venir desde muy lejos. Decía que nuestra economía era la más solida de Europa. Pocos meses bastaron para demostrar que Zapatero o era tonto o mentía, -hay quien afirma que era las dos cosas-, que el paro subió a 5 millones de personas, que cuando teníamos que pedir dinero prestado al resto del mundo, nuestro papel no lo quería nadie y teníamos que comprar entre el 6% y el 7% de intereses para poder pagar a los pensionistas y a los funcionarios.
De creerse Tarzán se volvió Chita, y de haber negado la crisis no se le ocurrió otra cosa que rebajar el sueldo a los funcionarios un 10%, en vez de rebajar los sueldos y los gastos de los políticos.
El mismo Zapatero que hundió a España en lo económico, se convirtió en un pelota de los separatistas catalanes: suprimió el trasvase del Ebro que tanto trabajo costó al PSOE y al PP pactar. Ese trasvase, que hubiera supuesto que toda España pudiera cambiar de secano a regadío y que hubiera regulado las inundaciones del Ebro en Tarragona, se fue por las alcantarillas del cuarto de baño de La Moncloa. Este mismo Zapatero fue el autor de la ley de la memoria histórica, pensando en que si dividía a España otra vez volvería a ganar las elecciones con el grito de ‘todos contra el fascismo’, acomplejado que estaba por el éxito económico que había obtenido Aznar. La frase es de manual de estalinismo, que no sabemos dónde lo aprendió, pero que desde luego lo practica, porque lo está demostrando siendo ‘embajador’ putativo de Venezuela.
Pero lo que más duele es que Zapatero fuera el punto de partida del referéndum separatista de Cataluña, al prometer a los separatistas que podrían aprobar el Estatuto que ellos redactaban. Con esa afirmación demostró, además de rallar la estulticia, se pensaba saltar la Constitución, ya que no tenía poderes para hacerlo,  pues la respuesta estabas en el Parlamento y no en el Ejecutivo.
Estas y otras medidas radicales de izquierda, han sido muy criticadas por los que de verdad fueron los señores de la izquierda en España, Guerra y González, los que nos metieron en Europa, los que modernizaron nuestra política y los verdaderos protagonistas de la transición, que ha sido ejemplo de transición en el mundo.