EL REPLICANTE

Alejandro Ruiz


No hay mal que por bien no venga

18/02/2021

En busca de una visión optimista de la realidad, acudo al refranero: ‘No hay mal que por bien no venga’, como la obra de Juan Ruiz de Alarcón, y ‘si me quebré el pie, fue por bien’, como aparece en La Celestina. Lo digo expresamente por la satisfacción que siento con el hecho de que la pandemia que sufrimos le haya pillado gobernando a quienes nos gobiernan en la actualidad. Si hubiera sido al contrario, la inestabilidad política que estaríamos viviendo, con toma de parlamentos y calles, quema de contenedores y demás actos vandálicos, sería mucho más grave e insoportable, incluso, que las consecuencias de la ineficacia que sufrimos por la gestión de la pandemia que vienen realizando los que sí nos gobiernan.
Otra ventaja que le encuentro a esta pandémica tragedia, en mi personalísima lucha por mantener una actitud positiva ante la vida, dejando a un lado la negatividad y la apatía, ha sido la constatación de la suspensión del Carnaval en toda España, esa fiesta cutre, chabacana y hortera que durante años nos vienen metiendo con calzador como fiesta cultural, intangible e ideológica, con todas esas personas disfrazadas de manera grotesca, dando saltitos por las calles. Y es que quien no se consuela es porque no quiere; la de subvenciones que nos vamos a ahorrar.
En todo caso, que me perdonen en Tarazona de La Mancha, Cádiz o Santa Cruz de Tenerife, mi odio por el despelote callejero, las charangas, los saltimbanquis, los titiriteros y los payasos debe responder a un trauma insuperable de la infancia, lo que me viene a confirmar que, efectivamente, no hay mal que por bien no venga. A poco que te esfuerces, siempre se puede descubrir que de una contrariedad se puede extraer algo bueno, que una desgracia puede tener resultados favorables.
Y en este contexto, llevo toda la semana cavilando sobre cuál puede ser la parte positiva del resultado de las elecciones catalanas del 14 de febrero, marcadas por la pandemia del coronavirus y por una elevadísima abstención. Y como no sea que ya estamos a jueves y falta menos para el fin de semana, que hace buen tiempo y que se acerca la primavera, no logro encontrar nada bueno en la victoria del PSC, con el ministro de la pandemia al frente, y también de ERC, que ha arrebatado a JxCat el liderazgo del ‘procés’, junto con el batacazo del PP y de Cs, mientras los datos del Registro Mercantil de los últimos cuatro años reflejan que Cataluña ha perdido en este tiempo un total de 7.007 empresas, que han decidido abandonar la región para instalarse en otro lugar de España. En este caso, como excepción que confirma la regla, es evidente que no hay mal que por mal no venga.