Amboades

Miguel Ángel Flores


Lo impensable

20/07/2020

Desde hace mucho tiempo, ya demasiado tiempo, a nadie se le hubiera ocurrido ni pasado por la cabeza, esta realidad que estamos viviendo, que más bien parece un episodio de una historia de fatalista ciencia ficción futurista. Pero la realidad demuestra, que todo puede ser, y por lo visto así va a ser durante demasiado tiempo, siendo esto del virus algo por ahora imparable e inevitable.
Un virus por su naturaleza, daña, hace enfermar y en muchos casos como muchos sabemos tristemente llega a ser mortal, razón por la cual estamos en esta situación y nos ha obligado a vivir durante mucho tiempo, sometidos a un encierro domiciliario por nuestro propio beneficio individual, para preservarnos a todos de ser tocados de una manera incontrolada por este maligno patógeno.
Terrible panorama que hemos vivido en los meses anteriores, pero por lo que estamos viendo, por una falta de responsabilidad colectiva derivada de la individual responsabilidad de cada uno, en estos días de verano se esta volviendo a la realidad de hace unos  meses, siendo que ya tenemos todos la experiencia de saber ‘teóricamente’, que se debe hacer para estar alerta, protegernos, y por tanto proteger al resto, pero parece ser que eso se obvia como si ya hubiera pasado todo, y la real situación es que no es así, la realidad es que el virus y sus consecuencias no se han ido, siguen aquí.
Además las consecuencias, no solo son que afectan a la salud con posibilidad de muerte, las consecuencias como vemos y vivimos, son de una crisis total que pocos economistas ni sociólogos, se hubieran imaginado nunca. La crisis que es otro tipo de pandemia esta afectando a todos los sectores productivos, un ejemplo de ello es el vino que afecta a varios sectores en su conjunto, desde los agricultores de las viñas, los elaboradores en las bodegas y los establecimientos de hostelería y alguna tienda o supermercado.
Por lo que sabemos, si el sector del turismo ha reducido el número de usuarios, pues la cosa esta terriblemente clara, si no hay consumidores finales, no hay consumo, por tanto no hay demanda, por tanto la realidad es obvia todo el sector esta muy afectado, con las consecuencias de pérdida de trabajadores que pierden su capacidad de consumir y por tanto así se va contrayendo y reduciendo la vida económica del país, algo impensable, pero ahora es así la terrible realidad.