Querencias

Miguel Ángel Sánchez


Una lápida para el Memorándum del Tajo-Segura

24/07/2020

Ayer jueves la Comisión de explotación del trasvase Tajo-Segura dio el visto bueno a un nuevo trasvase de 38 hectómetros cúbicos para el mes de julio, además de aprobar por unanimidad modificar la regla de explotación del propio trasvase. Después de 6 años sufriendo con los niveles y volúmenes emanados del famoso Memorándum, el Ministerio ha dicho que ya vale, que hasta aquí hemos llegado, y propone una tímida modificación que no contenta a nadie y que de facto no va suponer mejora importante en la gestión de la cabecera del Tajo, aunque reduce los volúmenes medios trasvasables anuales, incluso más de lo que calculan a priori. No ha querido hacer caso (de momento) a la propuesta de la Asociación de Municipios Ribereños de Entrepeñas y Buendía, mucho mejor desde el punto de vista formal, técnico y con visión de futuro, que la presentada y aprobada por parte del propio Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex).
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico sabe que no le queda otra que cambiar, pero sigue haciéndose trampas al solitario. Quiere ganar tiempo, y ayer consiguió a duras penas año y medio. El trasvase Tajo-Segura se ha convertido en un instrumento discordante no sólo en la política hidrológica propia del siglo XXI, sino de la propia realidad de la infraestructura. Ayer había cerca de 250 hectómetros cúbicos del Tajo trasvasados y sin usar, guardados en los embalses de las cuencas del Júcar y especialmente del Segura, volumen inmenso que daría para abastecer, por ejemplo, durante 40 ó 45 años a Toledo o Talavera de la Reina. Pero hay más: en el campo de Cartagena, con el destrozo del Mar Menor los nuevos lobbys que se crean al calor del dinero abundante que siempre mueve el agua por allí, piden abiertamente que se riegue con las aguas subterráneas que les rebosan. La dotación del agua del trasvase para esa zona es de 122 hectómetros cúbicos al año... Ya sobran. Y los abastecimientos del Taibilla cada año demandan menos agua del trasvase. La prueba está en los cientos de hectómetros trasvasados, almacenados allí y sin uso.
El Tajo-Segura aún sobrevive por inercia política. Podría cerrarse sin mayores problemas, ha cumplido su ciclo y su tiempo, como una central nuclear, pero como ésta sigue dando beneficios a unos pocos que no quieren perder el negocio. En el Ministerio y en la Secretaría de Estado de Medio Ambiente lo saben, y van a tener que hacer muchos equilibrios para mantener en la morgue diez años más al Tajo con el nuevo Plan de cuenca, aunque el Esquema provisional de Temas Importantes actualmente en proceso de alegaciones, apueste por ello. 
Ayer se certificó el fracaso del Memorándum del Tajo. Pronto por Real Decreto se modificará la gestión del trasvase. Vienen tiempos de cambios. Por mi parte no pararé hasta que vea el trasvase cerrado y al Tajo vivo, con la cabecera llena para servir las demandas del río. Igual que en cualquier otra cuenca hidrográfica de España y Europa. En el Ministerio, gobierne quien gobierne, siguen en los años sesenta del pasado siglo. Algún día tendrán que abrir las ventanas y ventilar.