Cabalito

Ignacio Ruiz


Respeten la libertad

08/08/2020

En las acepciones que da la Real Academia de la Lengua Española nos dicen que libertad es la capacidad de obrar y actuar según los valores, criterios y voluntad de cada individuo. Con esto del Covid-19 esa libertad nos ha sido coartada, en principio, por el bien personal y el bien común.
Pero hete tú que hemos cedido nuestra libertad de movimientos, nuestra libertad de actuación y hemos plegado nuestros criterios personales a los criterios de una entelequia, la comisión de expertos del gobierno estatal. El Gobierno se ha encargado de convertir a la propia libertad en una proscrita por espurios intereses.
Esos intereses ya no son partidistas, son impositivos de una mentalidad e ideología a golpe de decreto. El último Aló Presidente se retransmitió con 2 horas de retraso para cautivar a la audiencia y eliminar la emisión del noticiario líder de la TV, que les pinta la cara continuamente. Enmendar la plana al gobierno les traerá consecuencias negativas, al tiempo.
El poder asumido sin valores ni autocontrol les ha llevado a empezar a atacar aquello que nos resulta más sagrado. Y no me refiero a la Monarquía española, que también.
En tiempos de pandemia se redujo y/o eliminó la celebración de actos religiosos hasta el punto de no poder compartir el último adiós de los seres queridos fallecidos. Ahora, de manera sibilina, continúan atentando contra el principio de familia. Todos los brotes se informan como contagios familiares, pero, ¿de dónde procede ese primer contagiado que lo transmite en una familia?, ¿por qué no se acota ese origen primigenio? Es más fácil fomentar el individualismo, la carencia de principios familiares, que eran tan sólidos en nuestro país, lo han exterminado como si ese gobierno fuera, por sí mismo, un virus contra la familia.
La libertad nace y se nutre de valores en las familias. Trascender el tiempo y el espacio, desde los romanos llega a través del respeto y honra a la familia. Pues esa honra y ese respeto que promueve la libertad de los individuos es lo que quieren exterminar, eliminando la memoria y los valores tradicionales de nuestra tierra. Prefieren intoxicarnos con plurinacionalidades de troche y moche, arengándonos para expropiar lo ajeno y reducir la capacidad crítica personal, por la burricie inculta grupal y asamblearia.