VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


El locuravirus

A la mano que mece las alertas sanitarias desproporcionadas ésta vez se le ha ido la mano. Los lectores con más memoria estarán recordando la emergencia declarada con aquella difusa gripe del pollo, que a los únicos que provocó verdaderos contagios incurables fue a los profesionales del sector que vieron caer sus ventas hasta niveles paupérrimos pese a garantizar todos los controles sanitarios y de seguridad en la producción y el transporte de las aves. En aquella época las carnicerías no daban abasto. Siempre hay un beneficiado en todas las alarmas mundiales relacionadas con el ámbito sanitario, miren si no las existencias que han quedado de mascarillas o el acopio que se va a hacer a nivel administrativo y particular de las inminentes vacunas que no tardarán ni un mes en descubrirse. El bichito no resiste a la imponente evolución de la ciencia médica y al empeño profesional de los laboratorios.

Lo peor de todo el despliegue que está suponiendo el tratamiento y la difusión del coronavirus chino no es el espectáculo mediático, ni los aspavientos de los gobiernos cerrando fronteras y declarando emergencias nacionales, ni siquiera los brotes de rechazo hacia los orientales, que no de xenofobia por mucho que se empeñen los siempredenunciantes. Lo más nocivo es comprobar cómo el contraste de datos no soporta bajo ningún concepto la alarma colectiva que se ha creado desde los gobiernos, las organizaciones supranacionales y los medios de comunicación. Y todo ha ocurrido porque los médicos no han sido capaces de tranquilizar al personal y convencerles de que esto no es ni de lejos una pandemia, sino la epidemia muy localizada y controlada de un virus que no va a diezmar la población mundial ni en los más pintorescos relatos de ciencia ficción que origine.

Ha habido medio millar de muertes de enfermos en China con patologías anteriores y ancianos. Y un puñado de infectados en países salpicados por el mundo, con esta modalidad novedosa de la gripe vírica que ha sorprendido a los científicos por su capacidad inicial para contagiarse. Si ponemos al lado de estas cifras los 7.000 muertos y cientos de miles de contagiados que España tuvo el pasado año por la gripe común, si reparamos en el número estratosférico de ingresos por urgencias relacionados con la modalidad de cepa que en ésta temporada invernal está llevando a los ciudadanos a los hospitales públicos y privados, entonces seremos conscientes de la gran irresponsabilidad que se está cometiendo con el coronavirus. Se ha llegado a retransmitir en directo la llegada de un avión con personas perfectamente sanas procedentes del mismo lugar donde se conoció la existencia del virus. En un par de meses nos costará encontrar en la sección de noticias breves las últimas referencias al coronavirus chino.