Cabalito

Ignacio Ruiz


Años luz de distancia

Leo con admiración la convocatoria de un congreso internacional sobre turismo cultural y su trascendencia en la vida cotidiana de los destinos turísticos, y me detengo a observar los ponentes: tres italianos, varios americanos, una holandesa, un canadiense, y varios chinos como anfitriones del evento en Chengdu, China. Españoles, ninguno. 
Somos la segunda potencia mundial en Patrimonio Cultural e Histórico, pero en los eventos internacionales no tenemos puestos prioritarios. La Izquierda que nos gobierna, casualmente, en el país, la región, la ciudad no le preocupa no estar en puestos de renombre. 
Estamos en el top 2 de países receptores de turistas, y en motivación para repetir visitas, pero a la hora de presentar nuestros avances en conocimiento de turismo, en marca país, o de región, o incluso de ciudad, estamos en un olvidado vagón de cola.
Castilla-La Mancha con una universidad regional que dicen tan avanzada, nos ha permitido, a los que hemos estudiado en ella, encontrar cientos de lagunas temáticas y áreas de conocimiento sin tratar, como Turismo. Grado que se iba a implantar este próximo curso que comienza, pero el profesorado, a coste cero, es el mismo que antes impartía otra titulación, ejerciendo la innovación. 
Toledo se quedó sin Grado en Turismo, aunque en cierto modo, mejor, porque dejarlo en manos de quien no sabe es como pegarse un tiro en el pie, salvo contadas excepciones que no provienen de endogamia y familia.
Algún día se darán cuenta de que el turismo tiene capacidad para dotar a la ciudad de servicios que son beneficiosos para todos, incluidos los propios residentes. Cuidaría de nuestra historia y conservaría nuestros monumentos. Si entienden el turismo sólo como una tematización de las calles y los balcones, como un mero escenario de tramoyistas, estamos cavando el final de nuestras tradiciones, de nuestros antepasados y de nuestro propio patrimonio. 
Estamos a años luz en planificación y gestión turística, en un abandono total que hace que solo campen a sus anchas los paragüistas sin titulación, los souvenirs «made in China», las despedidas de soltero de cuatreros y deleznable gusto, y los alojamientos en cuchitriles sin seguridad para el vecino ni el consumidor.
¿Nuestra apuesta de futuro en el marco del turismo cultural? Por ahora no hay españoles en el congreso de Chengdu.