Entre Encinas

Pilar Gil Adrados


Antiguas redes de difusión de experiencia y saber

Raro es el estudio, plan estratégico, programa o evaluación que no te sugiera entre las propuestas de mejora o de solución a los problemas crear redes, reforzarlas, ampliarlas o interrelacionarlas para que intercambiando conocimiento se favorezca la innovación que facilite el progreso económico y social.  No tendría nada que objetar, al fin y al cabo nuestra era postindustrial es de la sociedad en red, salvo porque a veces parece que el hombre hubiera tenido que esperar a esta tecnología actual para tejer redes dentro y fuera de su comunidad.
Un buen ejemplo de esas redes de difusión de experiencia y saber son los caminos de la trashumancia. Julius Klein en su clásico trabajo publicado en 1920, ampliado por otros pero aun no superado, nos refiere como la Mesta influyó decisivamente en la formación de Castilla. Ramón Carande, entre otros, señalaba el arraigo de la ganadería en la vida económica española en su obra de 1943 sobre Carlos V y sus banqueros, concediéndole a la organización de la trashumancia de los rebaños una incuestionable importancia sobre seiscientos años del desarrollo económico de nuestro país. Estructura social de pastores y propietarios durante las edades Media y Moderna relacionada con el sistema pastoril italiano tanto por su pasado común romano como por la presencia española en el reino de Nápoles.
Los pastores trashumantes reunían una profunda sabiduría obtenida mediante la observación y la experiencia sobre el medio ambiente, el equilibrio de los ecosistemas y las alteraciones del clima. Eran capaces de leer e interpretar el paisaje y reconocer los peligros de la naturaleza, puesto que de ello dependía su supervivencia y la de sus rebaños. Sabían fabricar sus utensilios y sus vestidos, elaborar sus alimentos y conservarlos porque debían aprender a ser autónomos para afrontar largos viajes por zonas aisladas. Conocimiento que se trasmitían unos a otros y de veteranos a aprendices pero también intercambiándolo con las comunidades que encontraban a su paso, transmitiendo noticias, compartiendo buenas prácticas y difundiendo cultura.
Por eso, la trashumancia en España fue declarada Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial en 2017 gracias a la virtud de la ley, publicaba dos años antes, para la salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial que persigue incorporar, además de los bienes físicos, las formas de expresión de la cultura tradicional, los bienes inmateriales, al patrimonio cultural español.  
Por la misma razón, en diciembre de 2019 se incluyó en la lista de la Unesco dedicada al Patrimonio Inmaterial de la Humanidad ‘Trashumancia. El movimiento estacional de ganado a lo largo de las antiguas rutas  de ganado en el Mediterráneo y los Alpes’. Candidatura  presentada por Italia, Austria y Grecia y promovida por las comunidades que han mantenido una red activa para salvaguardar esta práctica. Por cierto que fue durante la misma sesión celebrada en Bogotá en la que felizmente se reconoció y distinguió a la fabricación artesanal de la cerámica en Talavera de la Reina y en El Puente del Arzobispo.