Greguerías

Aurelio de León


A los nuevos gobernantes de la región y la ciudad

Ante todo mi más cordial felicitación y enhorabuena, no porque hayáis conseguido el poder, sino por vuestra voluntad y decisión de servir al pueblo. Han sido miles de personas las que han puesto en vosotros su confianza para que dirijáis nuestros asuntos públicos en los próximos cuatro años. Responded a esta confianza, traducida en mayoría absoluta, con vuestro servicio al pueblo de forma entusiasta, desinteresada y responsable.
No olvidéis las promesas que habéis proclamado en los mítines y plasmado en vuestros programas electorales. Trabajad fuerte por la igualdad; haced todo lo que esté en vuestras manos por solucionar nuestro mayor problema: el desempleo; cuidad la educación y la sanidad; buscad la manera de recuperar nuestro campo, sobre todo, en Talavera y su comarca. Y si en algunas de las promesas, no se puede conseguir todo lo que se pretendía, explicadnos los motivos: si vuestro hacer es sincero y honesto, os sabremos disculpar y comprender. Haced vuestras las exigencias que hizo el pueblo en la gran manifestación del 11 de noviembre de 2017 y tomad en serio el pacto que, para la recuperación de Talavera y su comarca, firmaron las distintas administraciones. Sabed que los ciudadanos seguiremos luchando hasta conseguir que Talavera salga del pozo en el que sigue hundida.
Esperamos que esta legislatura sea la legislatura de la convivencia, de la concordia y de la paz. Pongamos todos de nuestra parte para desterrar las palabras gruesas, las descalificaciones y los enfrentamientos verbales. Haced vuestro trabajo con serenidad, con paciencia, con humildad, con constancia. Favoreced el diálogo con todos y hablad con la oposición con el fin de alcanzar acuerdos que favorezcan a todos los ciudadanos, al margen de su ideología política. Que los grandes principios de la Revolución francesa, libertad, igualdad y fraternidad, orienten en todo momento vuestra actividad: de esta forma se fortalecerá nuestra democracia y estaremos en el camino correcto para conseguir el bienestar físico y espiritual de nuestra gente. Haced todo lo posible por erradicar la pobreza. Mientras haya entre nosotros personas que carezcan de lo necesario para vivir con dignidad, nunca podremos considerarnos iguales ni podremos realizarnos como seres libres, unos porque, al estar constreñidos por la búsqueda apremiante de la supervivencia, no tendrán tiempo ni ganas para disfrutar de lo que realmente nos hace felices; a otros les esclavizará el consumismo egoísta y el ansia de tener. La miseria material no casa en modo alguno con un mundo en el que reinen la igualdad, la libertad y la fraternidad. Solo desterrándola de nuestras vidas será posible construir una sociedad realmente humana, feliz y orgullosa de sí misma. Ya lo dijo el filósofo Aristóteles hace muchos siglos: la política y la pobreza van necesariamente unidas, siendo esta última la razón de ser la primera.