RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


Un eficiente disparate

20/11/2020

La sostenibilidad se ha convertido en un eslogan que a menudo parece vacío de contenido. Pero uno toma conciencia, por ejemplo, cada vez que se estropea un electrodoméstico. Una máquina capaz de congelar y mantener los alimentos frescos, lo que viene siendo un frigorífico, cuesta, nuevo de fábrica, prácticamente lo mismo que se paga por reemplazar la pieza más sencilla, más el desplazamiento y la mano de obra de un técnico mileurista.
La lógica de la producción en cadena y el capitalismo nos dice que la clave del asunto no es que la reparación sea demasiado costosa, sino que la producción es increíblemente barata. Una excelente noticia -que cualquier familia pueda comprar un frigorífico nuevo- acaba convirtiéndose en una perversión del sistema económico: que sea conveniente deshacerse a la primera de cambio un aparato tecnológico con cientos de materiales distintos de todo el mundo y decenas componentes.
Hace casi diez años estuve visitando en Quindao (China) la planta de Haier, una de las fábricas de electrodomésticos más grandes del mundo. Entre las virtudes de esta marca está haber llevado aparatos low-cost a todo el mundo, adaptándolos a las necesidades de cada rincón del planeta. Uno de los modelos estrella en aquellos tiempos era una lavadora con un tambor preparado para un uso frecuente en sociedades agrícolas: lavar tubérculos y otros vegetales. Se vendía como churros, nos dijeron, en África, India y América Latina.
A las lavadoras, lavavajillas, secadoras, frigoríficos, microondas, hornos y placas del primer mundo hay que ir sumando los electrodomésticos de los cientos de millones de personas de todo el mundo en desarrollo. Son demasiados como para permitirnos el lujo de no repararlos. Será coste-eficiente pero sigue siendo un disparate.