LA FORTUNA CON SESO

Javier Ruiz


A la tercera va la vencida

Es el lema que ya le cedo a Pedro Sánchez de cara a las elecciones que se avecinan el próximo mes de marzo. Lo siento, he sucumbido al encanto de la democracia. Me gusta votar cada equis tiempo y si no, me aburro, me siento contrariado, no me realizo ni como persona ni como demócrata. Soy del sesenta por ciento de españoles que ya prefieren nuevos comicios a estar con la martingala de Rufián. Lo siento, Pedro, hice lo que pude. Puse buena cara la noche del domingo, descorché un moet chandon y grité «con Iglesias, sí». Pero ya me arrepiento. Creo que un presidente del Gobierno no debe arrastrarse ante los arribistas, los oportunistas de saldo. Te digo una cosa, Pedro. El tres es un número mágico. Escucha y aprende, si es que sabes.
El tres es el número de la Santísima Trinidad, Pedro. En tu caso, Sánchez, Pérez, Castejón. Uno y trino, aunque compuesto. Nos vale. Los pitagóricos insistían mucho en la numerología. El siete era el número de la perfección. Para llegar al siete, todavía nos quedan cinco vueltas, Pedro. Pero escucha. Tres eran tres las hijas de Elena. Tres eran tres y ninguna era buena. Tres moritas me enamoran en Jaén. Axá, Fátima y Marién. Los tres cerditos forman parte del imaginario de todos los niños. Por más que llegue el lobo Abascal, jamás podrá derribar la casa que hemos hecho entre todos. Tres hojitas madre tiene el arbolé, la una en la cara y las dos en el pie, Inés, Inés, Inesita, Inés. Arrimadas hará crecer a Ciudadanos y te dará sus votos. Aunque sea mentira, da igual; yo no te cobro como Iván y dejo las ideas gratis para quien quiera cogerlas al vuelo.
La cábala es una de las disciplinas más antiguas de la Historia. Ramón Llull fue uno de sus grandes valedores, allá por el Medievo. Los números impares, contra lo que se cree, son más perfectos que los pares. Los pares se dividen en partes iguales; los impares, no. Queda uno en el centro, en el medio, siempre. Tú, Pedro. Tú, Pedro. Porque tú, Pedro, siempre puedes intentarlo de nuevo. Eres el Impar por excelencia, el que jamás encuentra pareja, el que no sabe pactar, el soltero de oro. Haces que nos sintamos orgullosos de ti. Pedro, no pactes. Escucha, de nuevo. 
En el Evangelio, una vez alguien pregunta a Jesús. «Maestro, ¿y cuántas veces habré de perdonar?». A lo que el Mesías responde: «Setenta veces siete». Ahí lo tienes, Pedro, ahí lo tienes. Setenta veces siete y las que haga falta. Tú no desistas. Nunca, jamás. Convoca, convoca y vuelve a convocar. Será el villancico del momento. Y con toda la razón del mundo. España no ha entendido que tú eres el Elegido, el Hombre, el gobernante, quien ha de llevarnos a pie enjuto por las aguas del Jordán. No desistas, no desesperes. Vuelve a convocar.
Desde luego, yo lo prefiero. Antes que estar mendigando con rufianes y canallesca similar, disuelve. Lo más que puede pasar es que Abascal se lleve la tostada y entre a caballo en el Congreso como Pavía en el XIX. No pasa nada. Es amigo. Lo creamos nosotros para debilitar al PP. Es tu gran obra, Pedro, por la que pasarás a la Historia. Creaste a Vox a imagen y semejanza de como Rajoy creó a Podemos. Para debilitar al adversario, al más próximo, al más cercano. Tú aguanta, Pedro. No hay numerología que pueda contigo. Ni pitagóricos ni Santísima Trinidad. Mientras estés interino, no ocurren otras desgracias. A la tercera va la vencida. Créeme, hazme caso. Es preferible morir de pie que vivir de rodillas. Pasionaria. Memoria histórica. Ahí lo llevas.