Editorial

La escalada del precio de la luz deja en evidencia a los demagogos

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La brusca subida del precio de la luz registrada estos días coincidiendo con la borrasca Filomena ha reabierto la eterna polémica sobre el funcionamiento del mercado energético mayorista y la necesidad de una intervención pública para evitar que episodios similares, que se repiten todos los inviernos en mayor o menor medida coincidiendo con las olas de frío, impacten en el bolsillo de los consumidores. Sin embargo, todo apunta a que este debate se volverá a cerrar en falso. Básicamente, porque una vez más se demuestra que el margen de maniobra para mitigar este tipo de subidas puntuales en situaciones excepcionales es más bien escaso, por no decir nulo. 

«Si el Gobierno lo consiente, será cómplice», tuiteaba Pablo Iglesias cuando gobernaba Rajoy. Irene Montero, Pablo Echenique, Alberto Garzón, e incluso el propio Pedro Sánchez, también tiraron de demagogia hace unos años. La hemeroteca no perdona y suele pegar sopapos de realidad a quien ahora intenta excusar su impericia culpando a otros y abriendo otro frente en el Gobierno de coalición, aunque sea reclamando anacronismos imposibles como la creación de un operador energético público o recuperar Endesa, como si el Estado pudiera permitírselo. Queda demostrado que una cosa es predicar y otra dar trigo, porque quienes antaño entonaban su fútil retórica ahora se hacen los despistados. Sin embargo, no son los únicos y la penúltima bronca política nacional tiene todos los ingredientes para acabar siendo un baldío compendio de reproches y justificaciones que retratan a buena parte del arco parlamentario. Porque mientras unos critican el doble rasero del presidente, del vicepresidente y del ministro de Consumo, otros exigen soluciones y medidas urgentes, sin decir cuáles ni cómo aplicarlas. 

Lo cierto es que la histórica nevada que ha sepultado media España y las temperaturas mínimas jamás registradas está suponiendo una extraordinaria demanda de electricidad que, sin duda, está detrás de la escalada de precios. Pero, además, lo que ha pasado es que se ha formado una tormenta perfecta en los mercados energéticos, no solo en España sino en Europa y Asia. La gran subida del precio del gas natural, por un lado; la falta de viento y de sol que reduce la participación de las energías renovables en la generación eléctrica; y, finalmente, la regulación del sistema: en la subasta diaria todos los generadores cobran el precio de la oferta más cara, aunque sus costes de producción sean muy inferiores. Ocurre todos los días, pero nos damos cuenta cuando es más llamativo y doloroso para el bolsillo. Las energéticas pronostican que, una vez remita el temporal, las tarifas se equilibrarán de nuevo. Así que todo volverá a su ser en algunos días y, confiemos en que, como también aventuran los expertos, no repercuta en exceso en la factura de la luz.