DESDE EL ALTO TAJO

Antonio Herraiz


Terroristas de la carretera

16/10/2020

¿Es posible que un accidente de tráfico con resultado de muerte y múltiples indicios de homicidio doloso lleve cuatro años sin juzgar? Es posible, y lo soportan a sus espaldas los padres de Marta, Eli Capdevila y Carles Soria. No conozco a Marta, pero me ha hablado de ella su amigo Iván. «Marta era vida, lo mejor eran sus ganas de vivir. Transmitía alegría y desprendía luz y naturalidad. Sus carcajadas te ayudaban a superar cualquier problema».
La noche del 16 de octubre de 2016, Marta conducía por la carretera N-240 en dirección a Lérida. Tenía 27 años y, como cualquier chica de su edad, había quedado con unas amigas para tomar algo. En un momento, se cruza por el camino con un vehículo conducido por Sorin Ionut. No se conocían y maldita la hora. El coche de este vecino de Lérida de origen rumano invadió el sentido contrario, circulaba sin luces a 149 kilómetros por hora cuando la velocidad máxima permitida era de 90 y se llevó por delante el turismo de Marta. El impacto fue brutal y desplazó el coche de la joven a un canal de riego que discurre paralelo en la carretera de Lérida a Borjas Blancas. Falleció en el acto.
La posterior investigación ha ido arrojando indicios que han llevado a los padres de Marta a una conclusión aún más dolorosa: no se trató de una imprudencia ni tampoco de un despiste. Eli y Carles están convencidos de que estamos ante un homicidio doloso. Al coche de Sorin Ionut le seguía otro a gran velocidad conducido por una mujer, Emilia. Los dos se conocían. «Estaban disputando una carrera nocturna o algo parecido, iban a una velocidad muy superior a la permitida y un vehículo, que marchaba en sentido contrario sin luces, hizo un adelantamiento de forma temeraria, mi hija no pudo hacer nada para esquivarlo y acabó en el canal», me cuenta Carles.
¿Por qué no se ha juzgado hasta ahora al principal acusado? En un primer momento, se dio a la fuga y desapareció cuando el juzgado fue a notificarle la acusación. Como no se pudo localizar al principal sospechoso, tampoco fue posible fijar la fecha del juicio y el proceso quedó paralizado. A partir de ahí, Sorin Ionut se ha estado choteando de la justicia española, en demasiadas ocasiones, lenta como un caracol. No fue hasta el 11 de diciembre del pasado año cuando se decretó una orden de búsqueda y captura. El conductor que se llevó por delante a Marta se presentó voluntariamente, le notificaron la acusación y quedó en libertad, pero incumplió una de las medidas cautelares que le impuso el juez: la prohibición de abandonar España. La policía italiana le localizó cuando iba a coger un vuelo desde Italia a Rumanía. Vuelta a empezar. En enero, se supo que había regresado a Lérida y fue detenido. Tras dos meses en prisión provisional, quedó en libertad tras el pago de una fianza.
Cuando se cumplen cuatro años de la muerte de Marta, el inicio del juicio está previsto para este viernes 16 de octubre, en un aniversario tan trágico como doloroso para los padres de esta joven leridana. Hasta el último momento, no saben si el acusado se va a presentar o no. Para ellos sería muy importante que se hiciera Justicia. Y no quieren que haya más martas. En este tiempo han emprendido una fuerte campaña junto a Stop Accidentes para que el Código Penal castigue conductas como la del hombre que acabó con la vida de su hija. «Hay que terminar con los terroristas de la carretera», concluye Carles.