Barrio de Santo Tomé

Juan Ignacio de Mesa


Perdón y olvido

25/05/2020

EH Bildu es la representación de la extrema izquierda que amparó situaciones de violencia cuya expresión más radical fue la ETA que cometió centenares de asesinatos. Es una organización que no condena actos de violencia como los cometidos hace unos días contra la líder del PSE Idoia Mendía. Y Arnaldo Otegui, su Coordinador General, fue miembro de ETA, ha estado encarcelado 5 veces, estuvo vinculado a los secuestros de Javier Rupérez y Gabriel Cisneros, entre otros delitos. Se puede perdonar, pero no olvidar.
El PSOE ha firmado un acuerdo con esta organización y con Unidas-Podemos en la que se le da protagonismo en tres facetas. En la primera, cargándose el dialogo social con Sindicatos y representantes empresariales, se comprometen a «derogar de manera íntegra la Reforma Laboral del año 2012». La segunda, olvidándose que existe la FEMP (Abel Caballero debería exigir responsabilidades o plantear la dimisión de todos los miembros de la Federación) resuelven, ¡con Bildu! lo que los Ayuntamientos vienen exigiendo de poder disponer de su superávit para luchar contra los efectos de la pandemia de la Covid19.
Para más divertimento, se acata y acepta que hay españoles de primera y de segunda al aceptar que «la capacidad de endeudamiento de la comunidad autónoma vasca y la Comunidad Foral de Navarra se establecerá en función de sus respectivas situaciones financieras». Y todo esto a cambio de la abstención de los diputados de EH Bildu en la votación de la prórroga del Estado de Alarma, abstención que no era necesaria para que el Gobierno sacara adelante el Decreto, ya que había empardillado a Ciudadanos y al PNV para conseguir su voto.
Con los antecedentes de Pedro Sánchez en cuanto a cumplir su palabra, ya era difícil pensar que alguien le creyera, pero con los sucesos de esta semana no creo que ni partidos políticos ni agentes sociales se fíen mucho de lo que pueda decir. Desde luego, ahora que se necesita confianza y seguridad jurídica para enfrentarse a la crisis sanitaria y la consecuente crisis económica, acuerdos como este, firmados casi con nocturnidad y alevosía son lo contrario de lo que debiera hacer. Y Europa, que es de donde puede venir la solución, toma nota. Ante los errores e incumplimientos se puede perdonar, pero olvidar se va a hacer muy difícil. Y la responsabilidad es de quien gobierna, dejen de culpar al maestro armero.