Querencias

Miguel Ángel Sánchez


Voto útil, diputado inútil

A lo mejor se nos muere la democracia, las votaciones, la cosa de la sobada fiesta de la democracia, de tanto usarla, como se le moría el amor a la Jurado, la más grande, la de Chipiona a donde, hablando de otra cosa, hay que volver pronto. Me pierdo... Decía que lo de votar se nos va a ir quedando en evidencia como si no sirviera, porque ya va quedando claro que los que se van presentando mayormente no sirven. Confieso que esta campaña me ha pillado un poco a trasmano y cansado. A otras cosas. Y la estoy siguiendo un tanto en la distancia, con la lejanía de lo ya visto y sabido. No vi el debate del otro día, me fui con el comisario Montalbano, y creo que a tenor de las crónicas no me perdí nada. Lo sabido.
Estos días me llama mucho la atención  –un decir– la apelación al voto útil, como si sirviera para algo. Y es que al final tiene razón el presidente del Gobierno, cuando dice que hay que dejar gobernar a la lista más votada, que vamos a un sistema presidencialista y tal... Total, si para el presidente en funciones –rectificaciones obligadas aparte– la Fiscalía General del Estado depende del Gobierno, podemos esperar eso y mucho más. Pero, ¿qué es el voto útil? ¿Para qué sirve? A mí, a usted no sé, me da la impresión de que lo que al final se sienta en el Congreso de los Diputados vienen a ser como distintas colecciones de esos gatos de los chinos que bajan y suben eternamente la mano acompasadamente mientras duran las pilas. ¿Voto útil es dar un diputado más a uno de esos partidos grandes que llevan sin hacer nada, por ejemplo, por Talavera durante décadas? ¿Voto útil es dar un diputado a esa formación de izquierdas que se ha dedicado a laminar y liquidar el trabajo de las candidaturas ciudadanas del 2015, y que sólo se representan a ellos, sus sueldos y sillones? ¿Quién me garantiza un diputado útil, que sepa dónde está la provincia por la que se presenta, que se la haya pateado, que vaya a defender los intereses de esa tierra y no los propios; y que a la hora de la verdad, tenga redaños para decir no a los suyos si ningunean a la tierra donde viven los votantes que le han colocado allí?
Se vota contra alguien, no a favor de nadie. Esta máxima se volverá a cumplir, y los más hábiles colarán el mensaje y rascarán votos. Es lo de siempre. He dicho que la política es para profesionales de la política. La política de este tiempo es refractaria a buena parte de la sociedad. Ese ensimismamiento es muy peligroso. No soy viejo, pero no es la política que recuerdo de la Transición. El voto útil la liquidó. A votar el domingo. O no.