Greguerías

Aurelio de León


Constitución de ayuntamientos

El día 15 del mes pasado se constituyeron los nuevos ayuntamientos, surgidos en las elecciones municipales del 26 de mayo. Todos los concejales prometieron o juraron -algunos por Dios y por España- que cumplirían con sus deberes propios y defenderían la Constitución. Me resulta llamativa e inexplicable esta diferencia entre ‘prometo’ y ‘juro’. Parece ser que el juro por Dios y por mi conciencia es signo de ser cristiano mientras que el prometer es propio de personas no creyentes, cuando, según el Evangelio de San Mateo, los cristianos no debemos jurar nunca, sino decir sí, cuándo es sí, y decir no, cuándo es no, esto es: comprometerse de verdad con alguna cosa o no comprometerse, si no se está dispuesto a realizarla.
Al margen de todo esto, los respectivos alcaldes o alcaldesas presentaron sus líneas generales de actuación y el firme propósito de llevarlas a cabo de acuerdo con el compromiso adquirido. Nuestra nueva alcaldesa encabezó su discurso con esta ilusionante declaración: quiero hacer de Talavera una ciudad para vivir y para ser vivida. Este deseo lo concreta en cuatro apartados de los que quiero resaltar lo que me pareció más interesante. Entre otras cosas, con el fin de favorecer la participación del pueblo en la política de la ciudad, anunció la creación de un foro de ciudadanos donde se aporten iniciativas y sugerencias, una puerta abierta a los talaveranos y una excelente ocasión que puede ayudar a una gestión más democrática y eficaz de la ciudad y, sobre todo, a no descuidar la atención a las necesidades más urgentes de la gente. Prometió aumentar el potencial ferial de Talavera, habida cuenta de los éxitos de la exposición ‘Atempora’. Manifestó su voluntad de concluir la carretera de circunvalación, pendiente desde hace años. Prometió poner todos los medios a su alcance en la solución del problema de los trasvases para que nuestro río Tajo recupere la abundancia y la calidad de agua que debería tener. Insistió de un modo especial en la promoción integral de los barrios. No hizo, sin embargo, referencia a la sanidad ni mencionó el tema de la cultura. Me sonó bien y me gustó su intención de tomar medidas tendentes a la promoción de nuestra industria agroalimentaria por lo que ello significa de impulso a la recuperación de nuestro campo y de nuestra huerta.
Lo que hace falta ahora es que los elegidos usen debidamente la mayoría absoluta otorgada por el pueblo y que los demás no torpedeen las iniciativas y propuestas que vayan surgiendo, sino que busquen con su crítica constructiva, no sus intereses de grupo, sino el bien de Talavera. Que los concejales, cada uno desde su área de trabajo, y en la mejor sintonía con los ciudadanos, hagan realidad todas estas promesas con el fin de conseguir la ansiada recuperación de nuestra ciudad.