MUY PERSONAL

Francisco Muro de Íscar

Periodista


El viaje al centro y a la moderación

26/10/2020

Se hacen cábalas sobre cuán sincero es el viaje al centro de Pablo Casado, cuánto durará, qué consecuencias va a tener para la gobernabilidad del país, para la coexistencia de los pactos del centro-derecha, a quién quiere "robar" votos el PP --¿a los que se fueron a Vox, a Ciudadanos, a los descontentos de este PSOE irreconocible?--, qué encierran los elogios de Sánchez o de Iglesias y que pasará en Vox cuando pase de la sorpresa y la incredulidad a la rabia y a la acción. Que Abascal perdiera la moción de censura por goleada no fue una sorpresa. Que la hayan ganado Sánchez o Casado es otra cuestión. Ya veremos. Lo que está claro es que este país nuestro ha sido más democrático, más próspero, más importante cuando ha sido gobernado desde el centro, tanto si era el centro derecha como el centro izquierda. Y ha sido un desastre cuando se ha escorado: a la derecha con el Aznar de la segunda legislatura o ahora con el tándem Sánchez-Iglesias.

Este Gobierno está en todo su derecho de pedir al PP de Casado acuerdos para renovar el Consejo del Poder Judicial o el Tribunal Constitucional. Acuerdos, no imposiciones. Y cuanto más amplios, con más partidos, mejor. Y con transparencia, estrictos criterios de mérito y no de carné. Pero con ser importante ese asunto, mucho más lo es un pacto contra la pandemia, dando un papel esencial a verdaderos expertos, y otro para salvar lo que se pueda de nuestra economía, contando con los que tienen que invertir y crear empleo, que son los empresarios y los autónomos. ¿Está dispuesto Sánchez a ofrecer diálogo y pactos al PP sobre éstos y otros asuntos para sacar a España de la peor crisis de su historia reciente? PSOE, Podemos y sus socios de conveniencia quieren expulsar a Vox de la escena política. Pero tan extrema derecha es el partido de Abascal, como extrema izquierda el de Pablo Iglesias. Y tan antidemocrático puede ser Vox --aunque todos los partidos tienen hoy aquí un terrible déficit democrático-- como el independentismo catalán y, por supuesto Bildu, con el que Sánchez no tiene ningún problema en pactar y al que hace concesiones impresentables. ¿Puede Casado poner como condición para pactar con Sánchez que rompa con los que exigen un cambio de régimen y no respetan la Constitución o eso no es de centro? No basta con decir cosas y aparentar que se quieren acuerdos. El Papa Francisco al recibir al presidente Sánchez --una visita innecesaria, puro marketing, preparada con celeridad, saltándose al jefe del Estado al invitar a Francisco a visitar España, y puenteando a la Conferencia Episcopal española en el debate de las cuestiones pendientes-- le ha dicho que "los políticos están para servir" y que "las ideologías sectarizan, deconstruyen... y es muy triste cuando se apoderan de la interpretación de una nación, de un país y desfiguran la patria".Casi al mismo tiempo, el cardenal Osoro escribía que para resolver el problema de España "necesitamos metas elevadas que ayuden a alzar el vuelo, que dignifiquen la noble tarea de la política... Urge que nuestros líderes políticos se pongan de acuerdo, que primen las evidencias científicas y no los intereses de cada cual. Los virus nos matan a todos... Necesitamos líderes humildes, dispuestos a reconocer que no lo saben todo, capaces de perdonar y de pedir perdón. Atentos a colaborar con quienes piensan distinto, con sentido de Estado, que pongan el bien común por encima del propio. Tenemos que redescubrir nuestra identidad, procurando hacer piña con lo que nos une y cuidando lo que nos diferencia y enriquece". ¿Tan difícil es? ¿Están todos dispuestos a hacerlo? O volvemos al centro --eso incluye a Sánchez--, al consenso y a la moderación o el virus nos ganará la batalla de la salud, de la economía y de la convivencia.