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Ana Nodal de Arce

Me la juego

Ana Nodal de Arce


¡Qué viva España!

14/10/2021

Una de las fechas señaladas en los libros de mi infancia era el 12 de octubre de 1492, día que Cristóbal Colón descubrió América. En nuestra bendita EGB, nos pintaban al navegante italiano como un osado e intrépido aventurero que, gracias al dinero que le aportaron los Reyes Católicos, descubrió un nuevo mundo cuando surcaba los mares en busca de las Indias. Toda una hazaña que merecía ser recordada en España y en las tierras conquistadas. Pues bien, desde hace años esa historia es repudiada por unos cuantos que han decidido que los españoles no utilizaron buenos modos con los indígenas de aquellas remotas y bellas tierras. Tampoco quienes reinterpretan ese periodo emplean precisamente la buena educación. Y arremeten contra quien sea menester, contra el país entero, por unos hechos que ocurrieron hace siglos y que, a mí, me siguen pareciendo un hito en la historia universal.
Así pues, pasado el 12 de octubre, día de la Hispanidad o de la Fiesta Nacional, me declaro orgullosa de ser española, de vivir en un país con luces más brillantes y sombras menos oscuras que otros. Cada acontecimiento ha de medirse y valorarse en su contexto. Y resulta ridículo juzgar con los ojos del siglo XXI hechos que se produjeron a finales del XV. Eso solo conlleva un afán por dividir a una sociedad que a lo largo de los siglos ha demostrado una paciencia infinita frente a gobernantes que, en muchos casos, ni en monarquía ni en república, han dado la talla.
Me enorgullece la historia, también la cultura de un pueblo donde han nacido Cervantes, Lope, Machado, Lorca o Hernández. También Garcilaso o Delibes. Y Goya, Velázquez, Picasso o Chillida. Somos un faro que puede presumir de derrochar talento, ingenio, imaginación frente a una mediocridad preocupante en estos tiempos, ciertamente. Mentes privilegiadas como las de Valle-Inclán, Unamuno, Ortega o Marañón, sufrieron por España, interpretaron, a veces con angustia, la idiosincrasia de nuestras gentes, pero siempre con el orgullo de ser parte de ellas. Porque uno no sufre si no siente.
Además de cultura, tenemos una geografía excepcional, mares, océanos, montañas, la llanura manchega, origen del personaje literario más universal, nuestro Quijote. ¿Qué más necesitamos para venirnos arriba al proclamarnos españoles? Pues lo hay: vivimos en un país extraordinario, acogedor para aquellos que sufren persecuciones en su lugar de origen, para quienes desean una vida mejor, que ha avanzado con firmeza en derechos del colectivo LGTBI y ha conseguido que las mujeres pisen firmes para conquistar lo que se merecen, lo que les corresponde por derecho. Y, ¿saben qué? Que si no nos gusta el gobierno, podemos cambiarlo cada cuatro años. Y, si sigue sin convencernos, hemos aprendido a vivir en paz, tolerando y respetando a la mayoría, base de una democracia consolidada en un estado diverso como es el nuestro.
Pese a que vivimos tiempos difíciles, creo, como Machado, que lo mejor de España es el pueblo, fuerte, decidido, valiente, que no se rinde, que es solidario y generoso. Quedémonos con lo bueno, sin resignarnos ante lo que es preciso mejorar.
Ha sido bonito ver la bandera nacional adornando edificios, fachadas, muros virtuales de gentes de izquierdas y de derechas, como símbolo común de un gran país, donde tenemos la suerte de haber nacido. Y no queda otra que decirlo alto: ¡Que viva España!