RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


Derrotismo

11/09/2020

No sé ustedes, pero yo estoy harto de estar preocupado. Aburrido de pensar en el virus y en la crisis económica, angustiado por la vuelta al cole de mis hijas, por la salud de mis padres, por la deuda pública, por la erosión democrática, por la posibilidad de tener que hacerme una endodoncia este invierno y que no me reciba ningún dentista, por el ruido que hace el grifo de la caldera (avísenme si conocen un fontanero en la zona), incluso porque el otro día me tomé unas cañas en una terraza de Vallecas (les advierto de que nadie lleva mascarilla en Vallecas) y se pararon ocho personas a pedirme dinero en hora y media, entre ellas una madre con su hija en brazos.
Siempre he presumido de dormir nueve horas del tirón incluso en el suelo de una estación de autobuses y ahora hay noches que no paro de dar vueltas. Me impaciento escuchando música en el coche y en casa pierdo los estribos con frecuencia. No aguanto más la sensación de que no hay tregua posible. Además es que la publicidad y el cine nos han acostumbrado a que ahora, en este punto, hacia el final del inventario de desdichas, es cuando llega el giro. Escampa, sale el sol, pasa lo peor, o por lo menos se ve luz al final del túnel. Pero resulta que luego no, que es todo susceptible de empeorar. La única certeza es que lo que sea que tenga que venir me va a coger más mayor y más cansado. Lo digo en serio. Disculpen el derrotismo.