Tente Nublao

Ángel Monterrubio


Tesón inquebrantable

17/02/2021

Entre Talavera y Calera siempre hubo pleitos antiguos que las enfrentaron en muchas ocasiones, fundamentalmente, por jurisdicciones y por tenencia de pastos, los caleranos fueron muy tenaces y obstinados con sus derechos y plantaron cara y lucharon las demandas con ahínco, de ahí que, a la virtud de su empeño, los talaveranos le dieran la vuelta y se convirtiera en crítica tachándoles de hombres tozudos y atravesados.
En los procesos de la Santa Inquisición podemos encontrar un caso que define muy bien ese carácter de los caleranos: todo el pueblo se enfrenta en el año 1589 al cura de la localidad, llamado don Andrés Martínez; la causa fue una procesión. Me explico.
Ese año de 1587 la sequía era tremenda, los pozos se secaban y la cosecha peligraba, el pueblo pidió al cura que sacara en procesión una antigua imagen a la que las gentes de Calera tenían mucha devoción. Parece ser que la imagen estaba muy deteriorada, quizás podría ser la de san Policarpo, para más inri le había caído un rayo en una tormenta, con lo que imagino que el pobre santo estaría hecho unos zorros. Aun así, los caleranos le pedían con insistencia que la sacara e hicieran procesión y rogativas para que lloviera, como desde tiempo inmemorial se había hecho en el pueblo.
Pero el cura se cerró en banda y no quiso darle gusto. No se movía la imagen de la iglesia. Con lo cual, imagínense, los parroquianos lo criticaron poniéndole como chupa de dómine. La cuestión se fue enconando y el cura muy cabreado por las críticas en el sermón de la misa dijo, leo literalmente lo que refleja el escribano: «que, si judíos y fariseos habían perseguido a Cristo, no era mucho que cuatro o cinco bellacos le criticaran a él y juró sobre el altar que su conducta era intachable y que todos los que le criticaban eran unos miserables».
Y ahí fue donde los caleranos le pillaron; denunciaron al cura a la Santa Inquisición por compararse nada menos que con Jesucristo y llamar a sus feligreses miserables en la mismísima iglesia. El Tribunal lo llamó a declarar, lo reprendió y castigó con una multa de dos ducados… y la procesión salió, vamos que salió, con el santo hecho una pena, pero salió, gracias al tesón inquebrantable de todo el pueblo de Calera. Lo que no sé es si llovió.