NUEVO SURCO

Javier López


La vacuna

16/09/2020

Este lunes han comenzado en España los primeros ensayos con humanos para el logro de una vacuna contra el Covid-19. Es el producto puesto en marcha por la farmacéutica Janssen y se suma a otros tantos que se están ensayando en otros lugares del mundo.  No habrá resultados inmediatos pero nos agarramos con una esperanza sin trampa ni cartón a la posibilidad de que más  pronto que tarde tengamos algún remedio contra la pandemia. Porque ya nos han caído los seis primeros  meses de resistencia como una losa en la que el  cansancio apremia y solamente esa esperanza alivia la espesura del momento. Nos da igual de donde venga y lo que cueste. Damos por hecho que nuestro sistema de protección social  lo asumirá y todos seremos vacunados, por fases, de forma escalonada, y que el verano que viene lo celebraremos por todo lo alto, llenaremos nuestras playas y el jolgorio, tras el duro sacrificio, reinará en nuestras plazas, nuestros bares lucirán en todo su esplendor sin restricciones, los turistas volverán al país más bello y soleado de Europa, nuestra economía respirará y todo, al fin, habrá quedado en una triste pesadilla que fuimos capaces de superar. Esa sería la mejor fotografía que podríamos enmarcar dentro de un año, la mejor de las hipótesis. Un país, que tras un duro confinamiento primaveral y una segunda oleada especialmente virulenta y preocupante en este momento, se rehace y reinicia su camino, ese sendero de libertad y prosperidad que ahora se desdibuja, no solamente por la Covid-19, también por las turbulencias políticas en las que llevamos inmersos ya demasiados años, con la pandemia actuando de triste y durísimo colofón.
Si, siendo optimistas, conseguimos una vacuna disponible a nivel general durante el año 2021, ¿tendremos entonces el suficiente músculo político, económico y social para afrontar un duro proceso de recuperación?. Hay muchos deberes que están por hacer.  En el mejor de los casos se habrán aprobado unos presupuestos; en el mejor de los casos sin grandes hipotecas de  ERC si ese lugar en la aritmética parlamentaria es ocupado por Ciudadanos a pesar de que parece haber un empeño importante en Moncloa en contentar  a los independentistas en la negociación presupuestaria.. Y, sin embargo, habría todavía mucha tela que cortar y vacunas que afrontar contra los virus que aquejan al tejido social del país. Por ejemplo:
Una oposición tensionada continuamente por la presencia de un grupo como Vox que amenaza con hacerle un roto importante en su nicho de votantes, lo que provoca una excesiva ambivalencia del principal partido de la oposición en un continuo ‘sí pero no’ a la hora de afrontar pactos de Estado ineludibles,  no tanto por el bien de los partidos con representación parlamentaria (encerrados en su cábalas electorales y en las posibles aritméticas) sino por el bien de los españoles y la continuidad del sistema democrático. Ese gran pacto de Estado ni está ni se le espera.
Un presidente del Gobierno dispuesto a contentar a todos los componentes de una aritmética en exceso compleja, aunque  siempre, en el resultado final de las operaciones gubernamentales, excesivamente condicionado por grupos esencialmente enemigos del actual armazón constitucional a los que la dialéctica del ‘cuanto peor mejor’ es la que les conviene más a sus a sus intereses particulares
Un mapa territorial tensionado y deshilachado hasta el extremo, con el independentismo catalán troceado y disperso pero dispuesto a volver a golpear a un orden constitucional con el que no están dispuestos a llegar a ningún acuerdo, aunque fuera un anodino ‘matrimonio de conveniencia’ como de hecho se practicó durante los largos años del pujolismo.
Un sistema económico hecho trizas en sus niveles más primarios de pequeños empresarios y autónomos, con unas grandes empresas a las que les resulta complicado, más allá de las declaraciones de buenas intenciones, no aprovechar la oportunidad para dar una nueva vuelta de tuerca a la precariedad y a los recortes salariales.
De manera que son muchas las  vacunas que nos hacen falta para que dentro de un año, incluso de otros seis meses de convivencia con la pandemia,  podamos comenzar a dibujar el retrato de la recuperación en las mejores tonalidades posibles. Al final, con toda su dificultad, algún ensayo clínico dará un buen resultado en la cura del coronavirus, pero en los otros terrenos no se vislumbran por el momento grandes vacunas a nuestros padecimientos.