CATHEDRA LIBRE

Miguel Romero


Adiós a las tres ‘Tes’

Quim Torra, que se autodefine como un «independiente emocional» y se presenta como un hombre que «ha luchado toda su vida por la libertad de su país», es un entregado independentista catalán. Argumentó su entrada en Reagrupament en 2009 de la siguiente manera: «ya no es más catalanismo de derechas o de izquierdas, ni liberalismo o socialdemocracia, ni tan siquiera democracia cristiana o socialismo, hoy la batalla es unionismo o independentismo».
Miquel Giménez, del que Torra fue editor, le describe como «xammariano, católico, tímido y también intransigente, feroz, radical» y señala la admiración de Torra por Jordi Pujol (correspondida según Giménez por el expresidente de la Generalidad) y la presencia de algunos rasgos ideológicos (el catolicismo a ultranza, la ideología de derechas) que según el autor configuran en ciertos aspectos un perfil de Torra más similar al de Pujol que al de Puigdemont. Una definición clara y concisa, que nos ofrece la visión de este «personajillo».
Jordi Turull i Negre (Parets, Barcelona, 1966) como miembro del Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT) y diputado entre 2004 y 2018 en el Parlamento de Cataluña ejerció de consejero de la Presidencia y portavoz del Gobierno de Cataluña. Turull fue propuesto candidato a la Presidencia de la Generalidad de Cataluña, después de que los intentos de investidura inviables reglamentariamente de Carles Puigdemont y Jordi Sánchez no fueran efectivas debido al impedimento, en el caso de Sànchez, de la justicia a estar presente en la cámara para solicitar la confianza de los diputados. Ingresó en el Centro Penitenciario Madrid VII de Estremera. Un buen lugar para él.
Roger Torrent. Roger Torrent i Ramió (Sarriá de Ter, Gerona, 19 de julio de 1979) es el presidente del Parlamento de Cataluña desde 2018 y diputado en la X, XI y XII legislaturas de dicha cámara. En el discurso de Torrent, ahora como presidente de la Cámara, el mensaje estuvo enfocado en restituir el conjunto de las instituciones catalanas, «quiero contribuir a coser la sociedad catalana», asegurando que Cataluña es una sociedad de «identidades cruzadas» y «un país plural».  También dijo que defenderá los derechos de los ocho diputados ausentes, encarcelados o huidos, a saber: Carles Puigdemont, Clara Ponsatí, Tomi Comín, Lluís Puig y Meritxell Serret y otros tres encarcelados: Oriol Junqueras, Sánchez y el exconsejero de Interior, Joaquim Forn.  La tarea para Torrent era también finalizar con la intervención de la autonomía catalana, en vista de que el Ministerio de Hacienda tiene «intervenidas» las finanzas catalanas en aplicación del artículo 155 de la Constitución, un mecanismo del Gobierno español ante una posible declaración de independencia en el Parlamento, que implica el control político de las comunidades autónomas por parte del Estado.
Identidades cruzadas, revanchismo personal, indefinición ideológica, farsa constante, involuntarismo democrático y no sé cuántas cosas más confluyen en estos tres personajes de la «política catalana» que no nos interesan para nada en la política española. ¿Y ahora qué?
Se ha roto la alianza de las tres Tes y todo gira en torno a un catalanismo sin razón, con fisuras, con mala praxis y sin contenido donde la dignidad fuera su bandera. Por eso digo claro y alto: ¿ahora qué?
Tal vez, el gobierno de España tenga la mejor ocasión para desbaratar lo que parecía un remedio sin salida y con flecos de republicanismo coyuntural que no sabe dónde ir ni qué hacer. Veremos en qué queda la cosa. ¡Al loro habrá que estar!