PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


A la salud del libro

25/04/2020

Siendo fiel al término la cuarentena la tengo más que pasada. El domingo anterior se cumplieron los 40 días, a solas, en mi cabaña del Enebral. No se me han hecho largos estos primeros. Veremos los que me quedan aún. Durante todos ellos he encendido, casi siempre reavivando las brasas de la noche anterior, el fuego. Ha sido mi mejor compañía y mirar sus ascuas y su llama mi casi exclusiva y, desde luego, mucho mejor, pantalla de televisión.
Me ha nevado dos veces y llovido muchas más que acariciado el sol. La primavera está siendo como debían ser antes y la tierra lo proclama con una resurrección de vida, de olor y de color. Estos últimos días, entre nube y nube, y jugando con el chaparrón, asomaba ya el picor de calor que pugna ya por acercársenos a la piel. Muy bienvenido será. Más lo sería que con él desapareciera, socarrado, otra cosa de la que ni siquiera hace falta hablar.
El día 23 de abril, día del libro, ha sido cuando quizás más haya notado el peso de la soledad y no me valieron, he de confesar, los remedos virtuales. Añoraba la calle, las gentes, las mesas con los libros, la charla con los lectores, el encuentro con otros autores… la libertad.
Este 23 a mí me hubiera tocado, en la Noche de los Libros, en el Museo Arqueológico Regional, en Alcalá con mi amigo Enrique Baquedano, co-director de los yacimientos prehistóricos de Olduvai (Tanzania) y Valle de los Neandertales (Alto-Lozoya. Madrid). Hubiéramos hablado de ello y de mi ‘Canción del Bisonte’. Muchos otros proyectos, personales o de Escritores con la Historia se han suspendido, aplazado o corren severo peligro de hacerlo. Habrá que ver, imaginar y experimentar formas, que por fuerza habrán de ser nuevas, de recomenzarlos y de ponerlos de nuevo en marcha. Y se harán. Eso si que se lo puedo prometer. Como sea y como se pueda, pero se harán.
Mi nueva novela ‘Cabeza de Vaca’ estaba prevista para salir el día 21 de mayo. Para salir justo antes de la Feria del Libro de Madrid, aplazada, en principio, hasta el otoño. Con muy buen criterio la salida del libro se ha retrasado al 18 de junio. La editorial, en mi caso, ha podido reaccionar a tiempo. Otros amigos han tenido peor suerte y les ha caído el virus con el libro recién llegado al escaparate.
No puedo evitar la tristeza ni ahuyentar la imagen de las librerías cerradas ni que eso sea la premonición de algo peor. Porque si iban ya muy heridas no se cuantas podrán aguantar. Y eso no puede dejar de doler y de preocupar. Temo que de los terribles coletazos de lo que cuando acabe el encierro sean ellas dentro de los perjuicios gravísimos y generales de los que peor pueden pasarlo. Y quiero por ello mandarles a los libreros no solo un abrazo sino la disposición de ayudar en lo que se pueda. Porque es posible que estas largas semanas de atrás y la que quedan por venir se haya leído bastante más, pero la compra de libros en su formato clásico y físico, en papel ha sufrido el desplome más total y con la demoledora crisis económica que se anuncia el impacto puede ser demoledor.
Pero vamos a levantar la cabeza, sacudirnos las telarañas y ponernos, en cuanto nos quieran dejar, en marcha. Que ya va siendo hora de que los gobernantes cumplan, como si lo ha hecho la población, de una maldita vez con su deber y lleguen , llevan ya dos meses trayéndolos, y se hagan los ansiados, prometidos y nunca vistos ni realizados test. Para saber a que atenernos, para poder recomenzar. También en cultura, aunque bien es sabido que se arrinconará como prioridad. Y habrá que exigir, aunque no seamos actores ni pongamos el cazo para las subvenciones, ayuda para esa industria y distribución literaria que de no tenerla estará en muchos casos condenada a perecer.
Como señal de esperanza y de voluntad de perseverar y resistir, cogí una rosa del asilvestrado jardín de la cabaña del Enebral, de las que incluso huelen además (las rosas de ahora ya no huelen a nada) y la coloqué junto con una lila blanca delante de mi ‘Canción del Bisonte’ y con esa imagen quiero hoy brindar con ustedes por los libros y la literatura. A su salud. Y a la nuestra, también.