Tiempos de swing

Sonsoles Arnao


Saudade

Una nunca se siente extraña en Portugal. Es el lugar que esconde el horizonte, es un océano de luz en calma. Es un bocado dulce, empalagoso, un susurro cadencioso en el atardecer. Es la puerta abierta de los ríos y de los sueños. Es nuestro mar más cercano, es cerámica, es nuestro Tajo. Es la pasión contenida de un fatal destino en un fado, un bamboleo en tranvía, un cielo azul. Es el hogar de los poetas tristes. Donde el espacio encuentra luz y el tiempo libertad. Es el lugar en el que hablamos distinto pero nos entendemos. Nos contagiamos de saudade sin ni siquiera saber que significa. 
Cada cierto tiempo resurge esa idea de la gran comunidad Ibérica de España y Portugal. Esta vez ha sido el Alcalde de Oporto, Rui Moreira, quien ha propuesto una unión económica y estratégica, al estilo del Benelux en Europea. Iberolux, es el nombre que ha propuesto. Debe ser algo así como “lujo ibérico”. ¿Pero a qué se refiere este Alcalde luso? Una unidad estratégica para defender intereses comunes ya existe en diferentes acuerdos, cumbres bilaterales y alianzas políticas en las instituciones comunitarias. No tiene mucho sentido la propuesta, a no ser que se refiera al viejo sueño iberista de fundirnos en un territorio político común. Como profetizaba José Saramago en aquella novela donde la Península Ibérica se resquebraja de Europa por los Pirineos y como una balsa de piedra navega descendiendo por el Atlántico entre América y África, condenados a un mismo destino. 
En estos tiempos euroescépticos, de Brexit y búsquedas identitarias, podrían calar más estas propuestas. Aunque a decir verdad, son viejos sueños de poetas lusos universales e ilustrados españoles, que chocaban con un Portugal que siempre miró más por su alianza con Inglaterra, y una España que arrogante, siempre le miró por encima del hombro. Hemos vivido mirando al centro europeo dando la espalda a nuestros vecinos. Algo de esto dijo el presidente Page hace unos días, a propósito de las infraestructuras ferroviarias y la desconexión con Portugal. Ahora cae, después de haber sido protagonista de todas las políticas autonómicas que mantienen nuestra región como hidrocolonia y tierra de paso de autopistas y líneas de AVE que inventaron para otros. Y a nuestra Comarca, arrinconada sin levantar cabeza ni oportunidades. 
En el mundo globalizado actual, la brecha ya no es entre el norte y el sur, sino del centro a la periferia. España y Portugal pertenecen al centro del mundo rico pero son periferia Europea, y como tal, debieran unir sus fuerzas e intereses en este club. Siempre pensé que Talavera de la Reina, independientemente de cuales sean sus fronteras administrativas, debía trascenderlas, y tejer alianzas económicas y culturales con su horizonte portugués. Dejar de ser rincón que recoge migajas para ser eje central entre las dos capitales, Lisboa y Madrid. Será porque “Pelo Tejo vai-se para o Mundo” mais eu não sinto-me a estranha em Portugal.