LA PLUMA CONTRA LA ESPADA

José Manuel Patón


Las cosas de Pepe da Rosa

La verdad que si estuviera aquí  Pepe da Rosa, tendría muchos argumentos para hacer otra canción de esas que nos acostumbraba a oír en sus discos. Desde la confesión por parte de un miembro de la dirección de VOX de haber recibido dinero de un grupo opositor iraní, pasando por el lío que se ha montado con la financiación de Podemos a través de Bolivia, -el de Venezuela e Irán todavía no está suficientemente esclarecido-, las declaraciones de D. Alfonso Guerra, pidiendo prudencia a Sánchez con respecto a la reunión de Torra, lo de la ministra venezolana que aterrizó en Barajas y no sabemos si se reunió o no se reunió con el señor Ábalos, el desplante al señor Guaidó, y la primera huelga del campo, el señor Da Rosa tendría material de sobra, como lo tendrá seguramente José Mota.
Lo que más me ha gustado en esta semana, aparte de la sensación que estamos dando en el mundo con esos líos venezolanosbolivianos, han sido las declaraciones de don Alfonso Guerra en Onda Cero de hace unos días. Con el humor y el sarcasmo que le caracteriza, -con 80 años sigue siendo mi héroe-, dijo que solo podía entender la visita de Sánchez a la sede de Torra por un mero «interés antropológico», como si fuera al zoo, seguramente vengándose dialécticamente y con elegancia de cuando este señor nos calificó al resto de los españoles como bestias incultas e inhumanas.
Pero aparte de del humor, dijo una cosa muy importante para todos los españoles: cuando Felipe y él subieron al poder, después de muchos años en la clandestinidad y en la lucha contra la dictadura, después de haber sido perseguidos y detenidos en múltiples ocasiones, se plantearon si merecía la pena seguir impulsando las dos Españas que venían desde el siglo pasado sacándose los ojos o abrir un periodo nuevo donde solo hubiera una España, aceptando la bandera española actual, el nombramiento del Rey, la organización monárquica, la Constitución, y salvando las distancias con las distintas nacionalidades a través de lo que se ha denominado Estado de las Autonomías.
Y lo decía con un tono mucho más grave, viendo como desde la época de Zapatero, impasible el ademán contra un Aznar que había ganado las elecciones por mayoría absoluta, -todos contra el PP decían-, se habían sacado de la chistera la historia de las dos Españas, la de los rojos y los fascistas. Aquellas dos Españas fueron enterradas con Felipe y Alfonso, y pasaron 40 años desde aquello, que fue el mayor logro de la reconciliación en dos siglos, y la historia les hará justicia, a no ser que con todos estos tiroteos dialécticos vuelvan a aparecer.
Seguramente los socialistas del 78 tuvieron en cuenta, además de sus ganas de matar la idea del enfrentamiento el que prácticamente no existía nadie vivo de lo que generó la última contienda, y todos los españoles empezamos a vivir una época de progreso desconocida hasta entonces.