RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


El día después

Hay que empezar a pensar en el día después. Pero no deberíamos imaginárnoslo como una fiesta multitudinaria. No habrá celebraciones como cuando los americanos entraron en París. Esto se va a parecer más a un despertar somnoliento en el que iremos constatando que han cambiado muchas cosas de nuestro mundo.
Es previsible que sigamos conviviendo mucho tiempo todavía con el miedo al virus, asimilando la existencia de mascarillas, líquidos desinfectantes, escáneres de temperatura y otras escenas de ciencia ficción que ya se ven desde hace años en muchos países asiáticos que tienen más experiencia en alertas pandémicas que Occidente.
Habrá que seguir protegiendo a los más mayores y cambiará seguramente nuestra forma de divertirnos. Rehuiremos una temporada de las multitudes y a la hora de elegir trabajo se tendrá en cuenta si es de cara al público o no.
Resulta más difícil que nunca hacer pronósticos sobre el futuro inmediato y los epidemiólogos no descartan que tengamos que volver a encerrarnos en casa intermitentemente hasta que la vacuna y los retrovirales sean una realidad y haya dosis para toda la población en riesgo. Y hasta que los sistemas sanitarios estén preparados para encajar cualquier aluvión.
A ver lo que aguanta la economía y a ver lo que aguantamos nosotros. Pero la sensación compartida en casi todos los ámbitos -político, empresarial, científico- es que la guerra del coronavirus no ha hecho más que empezar. Suerte a todos.