TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Una idea

26/03/2020

Cuando el grande entra en la cantera del modesto como un elefante en una cacharrería, portando un par de bolsas del Mercadona y el carrito en condiciones para llevarse todo lo que pueda, no está fichando futbolistas, sino ideas de futbolista. Proyectos que «puede que sí, puede que no», gente que a los doce o trece hace las virguerías que ninguno hace, marca los goles que ninguno marca o tiene la envergadura que ninguno tiene… Pero como no hay certezas, porque a tan tierna edad no llegan a pinche de aprendiz de becario de principiante de futbolista, hay que llenar las sacas. Y se fichan 10, 12 o 15 con la esperanza de que al menos uno alcance la elite. Lo normal, para padres con ínfulas de Neymar Senior, es que no llegue ninguno de ellos. Y ese uno termine haciendo carrera entre Segunda y Segunda B. Pero no se preocupen: el grande sigue entrando en más y más canteras, porque tiene muchas bolsas, un tejido de ojeadores imposible de detener, dinero por castigo y, por encima de todas las cosas, no quiere que nadie le pise al «nuevo genio del fútbol mundial» de los años 30, que sin duda está por ahí, en algún maldito lado, combinando entrenamientos con galletas de dinosaurio y el libro de problemas de sexto de primaria…

Me vale la reflexión para una de las pocas cosas interesantes que le han pasado al fútbol internacional esta semana (más allá de que las Ligas de Nicaragua y Bielorrusia sigan jugándose), y es que las federaciones inglesa y escocesa andan a la batalla por un muchacho de 16 años llamado, no es broma, Karamoko Dembelé: ha sido internacional sub'15 con Inglaterra, sub'16 con Escocia y sub'17 con ambas. Era una buena idea de fubolista y parece un buen proyecto. Pero sigue siendo un niño: algo muy inocente para que dos países entren (futbolísticamente) en guerra.