Cabalito

Ignacio Ruiz


Ases en la manga

En el cinematográfico far west, ahí donde la vida humana valía menos que un manojo de tabaco, ahí donde el individuo cayó en la más insalubre de las maldades, incluso ahí, las reglas de juego eran sagradas.
Al tramposo, al que quería saltarse el escalafón mediante artimañas, al que se guardaba ases en la manga, le llegaba un mensaje muy rápido, en forma de Winchester, Colt, Henry o Derringer, al que hacía trampas lo dejaban seco.
Tramposos ha habido siempre, pero los castigos han ido siguiendo unos derroteros mucho menos sangrientos, a pesar del trabajo lobista que hace, de manera continuada, la Asociación del Rifle estadounidense.
Las trampas están hechas para saltarse la ley, en eso estaremos de acuerdo, casi todos. A lo mejor a Pablo Iglesias la interpretación de la ley puede resultarle incluso libertadora, como demostró con sus continuos apoyos al alcalde de Marinaleda y al sindicato andaluz de trabajadores al saquear los supermercados, pero a cualquier otro le habrían caído unos cuantos años a la sombra.
La trampa a Hacienda está en manos de profesionales con mucha pasta, es por ello que Messi, Cristiano o algunos actores españoles, de izquierdas, han tenido sus cositas con la justicia. Les han pillado, a pesar de hacerse los despistados y les han metido un puyazo en forma de multa. A cualquier otro no nos dejan llegar a esas cantidades. Se han librado del juicio de telediario.
Ahora se está poniendo de moda otra clase de trampa, y esta viene de algunos sociólogos. Con Tezanos todos tenemos un ejemplo de lo que se puede llegar a hacer con tal de contentar a su jefe (Pedro Sánchez). Recuerden que de Sociólogo tenemos ejemplos televisivos muy bien formados y con un intelecto libre de cargas (véanse Amando de Miguel, Joaquín Leguina, Narciso Michavila).
La estadística es la ciencia del futuro, aunque bien defendida por los de arriba actualmente. Ejemplares trampas con los datos de las listas de espera del SESCAM. Se han inventado su propio as en la manga. Han creado las pre-listas, con esa excusa fácil ‘tenemos la agenda cerrada aún, ya le llamaremos’ para poder acceder a la lista de espera que sí es oficial. A ellos no les pasará nada. Son tramposos libres de polvo y paja.