Con los pies en el suelo

Alejandro Bermúdez


Déficit, paro, división…

Si algún día nuestro presidente del Gobierno sufriera un trastorno mental que le produjera un ataque de sinceridad, lo que no le sería fácil, plagiaría –lo que no le sería difícil- a Churchill en la forma, aunque no en el contenido, y con solemnidad nos diría eso de «solo puedo ofreceros déficit, paro y división social…»
La realidad es que las tres cosas van de la mano. Como eso de administrar no es lo suyo, aunque se le da de maravilla vivir bien, y además tiene que satisfacer la demanda de seis o siete partidos políticos para mantenerse donde nunca debió llegar, el resultado es el déficit galopante que ya empiezan a denunciar las cuentas públicas. El déficit, nos lleva, inexorablemente, al aumento del paro, y, para tapar estas vergüenzas, tiene que usar la división social como estrategia. Así ‘los suyos’ se olvidan de la economía y se mantienen unidos en su derredor, oyendo cuentos sobre Franco, el diálogo, la eutanasia, el progresismo y otros asuntos, casi siempre trasnochados, que malditos los beneficios que nos traen.
Los resultados ya se han empezado a ver palpablemente. Llevamos meses en los que cada vez se ahonda más en el deterioro del empleo, batiendo récords de su destrucción mes tras mes. Para arreglarlo, o mejor, ‘para apañarlo’, todo lo que se le ocurre es intentar colar a Europa un déficit que difícilmente tragará. Porque a la larga lista de ministros, ministrillos y adláteres, se juntan las exigencias de vascos y catalanes, que no son pocas, pero son el precio del alquiler de La Moncloa.
Como sabe que esta política económica nos llevará al mismo sitio del que ya nos costó un triunfo salir, pone a regañar a media sociedad contra la otra media. Ustedes se habrán dado cuenta que cada vez que se encuentra un problema, problema que generalmente él mismo ha ocasionado o cuando menos ha agravado, busca un culpable, lo tilda de ultraderechista, fascista o franquista y le echa encima la progresía que le sigue. Vean si no, como ahora los culpables de la ruina del campo son, o la ‘derechona terrateniente’, como si estuviéramos en el siglo XIX, o los hipermercados, quienes, según parece, deberían subir los precios de ese 7% de productos agrícolas que manejan directamente, cual si de hermanitas de la Caridad se tratara, para mejorar las rentas agrarias. Lógicamente, si lo hicieran, les echaría inmediatamente encima a los consumidores por subir la cesta de la compra.
El rumbo que está tomando es verdaderamente peligroso. Solo tenemos que ver cómo, a nivel internacional, cada vez está más alineado con Maduro y menos con Europa y esto sí que no tiene ninguna gracia. Hemos visto como no le ha importado saltarse las sanciones aprobadas por la Comunidad Europea contra Maduro y sus cuarenta mil ladrones para recibir a su vicepresidenta en Barajas y consentir que se entreviste con el mofletudo ‘Abalos’, a quién tan bien le sienta el poder. Hemos visto como ha cambiado incluso el tratamiento dado a Guaidó, a quién por su cuenta y sin elecciones que lo justifiquen, ha degradado de ‘presidente’ a líder de la oposición.
Pero ya estamos viendo las consecuencias de esta política, ahí está el hundimiento del Congreso Internacional de Móviles de Barcelona. ¿También son ustedes de los que creen que ha sido el coronavirus? No…